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Golpe al socialismo: el Supremo de EE.UU. acaba con la ‘discriminación positiva’ en la enseñanza

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Las cuotas raciales de acceso a la enseñanza en EE.UU. premiaban a afroamericanos e hispanos en detrimento de blancos y asiáticos

El Tribunal Supremo de EE.UU. pone fin este jueves a décadas de discriminación en la enseñanza, donde se imponía una cuota racial de afroamericanos e hispanos en detrimento del resto estudiantes asiáticos y blancos.

En una decisión que sienta precedente, el Tribunal determinó que “un estudiante debe ser evaluado en función de sus experiencias individuales, no de su raza”. El magistrado Clarence Thomas, afroamericano y conservador, respaldó la sentencia y recordó que la Constitución americana “no hace distinciones raciales”.

La sentencia pude consultarse -en inglés- en la web del Supremo estadounidense, en el apartado de decisiones recientes del día 29 de junio, en el caso: “Students for Fair Admissions, Inc. v. President and Fellows of Harvard College (20-1199)”.

El Supremo de EE.UU. respaldó a estudiantes discriminados por su raza

El Tribunal Supremo dio la razón sin reservas a las demandas presentadas por un grupo estudiantes caucásicos y asiáticos, al considerar que las universidades no los trataban en igualdad de condiciones. Según la Corte Suprema, las instituciones denunciadas “siempre utilizan la raza de manera negativa, fomentando estereotipos raciales y sin lograr resultados significativos”.

La sentencia invalida los métodos de selección utilizados por Universidades como Harvard y Carolina del Norte, que buscaban aumentar artificialmente la cantidad de estudiantes de grupos raciales mediante “discriminación positiva“.

Según la Corte Suprema, las citadas Universidades “han concluido, erróneamente, que la identidad de una persona no son los desafíos superados, las habilidades adquiridas o las lecciones aprendidas, sino el color de su piel”.

¿Discriminación positiva o ajuste de cuentas?

La decisión del Alto Tribunal marca el final de los programas de discriminación positiva o acción afirmativa, en la jerga americana, que reservaba cupos para estudiantes negros e hispanos desde la década de 1960. En otros términos, se usaba la raza de un estudiante como un factor para admitirlo o rechazarlo.

Con dicha “discriminación positiva” un estudiante asiático o caucásico podía sufrir discriminación respecto a otro hispano o afroamericano. Unas razas que, a ojos de la izquierda, deben ser compensadas por una presunta deuda histórica secular (que han de pagar sufriendo discriminación el resto de estadounidenses del siglo XXI).

Esta decisión sentará un precedente y afectará prácticamente a todas las universidades e instituciones educativas en Estados Unidos. La discriminación por cuotas raciales también se aplicaba en ciertas ofertas de empleo, sobre todo en el sector público.

Reacciones histéricas de la izquierda anti estadounidense

Los magistrados izquierdistas se mostraron contrariados por la sentencia, incluso la jueza Brown, de origen afroamericano, habló de “tragedia“. No obstante, Brown tuvo que abstenerse en la votación del Supremo, porque ella misma participó en la discriminación racial desde su anterior cargo directivo de la Universidad de Harvard.

En cuanto al resto de la izquierda estadounidense, han competido en reacciones más hiperventiladas encabezadas por el presidente Biden, quien se dirigió al país para manifestar su profundo desacuerdo.

Esta no es una Corte normal“, declaró Biden, quizás tratando de desmerecer la Corte Suprema, quizás recordando en un raro momento de lucidez que el Alto Tribunal de EE.UU. también cumple funciones de Constitucional.

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