La Guardia Civil detiene a seis presuntos miembros, en su mayoría menores, por agresiones y robos en la zona noroeste de Madrid
La Guardia Civil ha asestado un duro golpe a los Latin Kings en Galapagar, municipio madrileño conocido como cuna de bandas latinas en España. Seis personas, la mayoría menores de edad, han sido detenidas, mientras otras tres permanecen bajo investigación por su presunta vinculación con este grupo violento juvenil.
La operación se inició en marzo pasado tras denuncias de varios menores agredidos por un grupo de jóvenes encapuchados en Galapagar. Las víctimas relataron cómo los atacantes les obligaban a realizar gestos simbólicos asociados a los Latin Kings mientras les grababan en vídeo, una táctica intimidatoria habitual para humillar y reclutar.
Paralelamente, los agentes detectaron un repunte de agresiones violentas en la zona, motivadas por rivalidades territoriales con bandas como los Trinitarios. La investigación ha esclarecido tres robos con fuerza en locales de restauración ambulante y seis en vehículos, delitos que financiaban las actividades del grupo.
Galapagar, foco de los Latin Kings
Galapagar, en la Sierra Noroeste de Madrid, ha sido históricamente un foco de estos grupos desde principios de los 2000, cuando se fundaron capítulos de Latin Kings. A pesar de la disolución decretada por el Tribunal Supremo en 2012, que los calificó como asociación ilícita, persisten facciones violentas que buscan controlar espacios geográficos mediante la intimidación y el reclutamiento de menores.
La Guardia Civil, con colaboración de la Policía Municipal de Madrid y la Policía Local de Galapagar, subraya que la pertenencia a estos grupos es delito de integración en organización criminal, con penas que incluyen internamiento para menores. Esta acción pone de manifiesto la capacidad regenerativa de estas bandas, pese a operaciones previas como las de 2023 que desarticularon facciones violentas en la misma área.
Las detenciones representan un alivio para la ciudadanía de Galapagar, donde la violencia juvenil ha generado alarma social. Los investigados enfrentan cargos por lesiones, amenazas, coacciones y robos, en un contexto de creciente preocupación por la expansión de estos grupos en entornos periurbanos.












