La Guardia Civil vuelve a estar en el centro de la polémica después de que varios agentes hayan denunciado un problema que consideran incomprensible en los nuevos coches patrulla. Los vehículos, adquiridos con fondos europeos y pensados para mejorar la movilidad y sostenibilidad del cuerpo, se están quedando atascados en caminos rurales donde deberían moverse sin problemas. Y lo peor, según denuncian los propios agentes, es que todo se habría evitado con un detalle mínimo.
Las imágenes ya circulan entre asociaciones y redes sociales internas del cuerpo. En ellas se ve cómo los nuevos Ford Kuga patrulla, muchos de ellos con tracción total 4×4, quedan completamente bloqueados en pistas embarradas o terrenos irregulares mientras las ruedas giran sin conseguir tracción.
La indignación dentro de la Guardia Civil no deja de crecer.
Los agentes denuncian que los Ford Kuga no sirven para caminos rurales
El problema afecta especialmente a unidades que trabajan en entornos rurales, vigilancia de caminos, zonas forestales o áreas agrícolas. Allí, los agentes necesitan vehículos capaces de responder en cualquier circunstancia, algo que, según denuncian, no está ocurriendo.
El Ford Kuga fue uno de los modelos elegidos dentro de la renovación del parque móvil impulsada con fondos Next Generation. Se trata de un SUV moderno, híbrido enchufable en muchas versiones y fabricado en España, pero las críticas apuntan a que el vehículo no fue configurado pensando en el trabajo real que desarrolla la Guardia Civil.
Y el motivo sería tan simple como polémico.
El verdadero problema no es el coche sino los neumáticos
Según denuncian numerosos agentes, los Ford Kuga patrulla montan neumáticos pensados exclusivamente para asfalto. Es decir, ruedas urbanas normales en vehículos que deben circular constantemente por tierra, barro, piedras o caminos rurales.
Eso provoca que el sistema 4×4 apenas pueda aprovecharse cuando el terreno se complica. El coche tiene tracción integral, sí, pero sin neumáticos adecuados pierde agarre y acaba inmovilizado incluso en situaciones relativamente sencillas.
La situación ha provocado un enorme malestar porque, según explican fuentes internas, incorporar neumáticos mixtos o de uso off road apenas habría supuesto un incremento pequeño en el coste de adquisición.
Muchos agentes consideran que se ha priorizado la estética y la sostenibilidad frente a la operatividad real.
Las imágenes de los coches atascados disparan la polémica
Los vídeos y fotografías difundidos entre agentes muestran escenas que han generado indignación. Algunos vehículos quedan atrapados en simples caminos embarrados mientras las cuatro ruedas giran sin conseguir salir.
Para muchos guardias civiles, la imagen es demoledora porque transmite sensación de improvisación en un momento especialmente sensible para el cuerpo.
La polémica llega además en plena tensión por las reclamaciones históricas de la Guardia Civil sobre medios materiales, seguridad y reconocimiento profesional. Hace apenas unos días también se reactivó el debate sobre la consideración de profesión de riesgo para los agentes.
En este contexto, cualquier fallo en equipamiento se convierte en un símbolo del malestar interno.
Un SUV no es un todoterreno puro
Los expertos recuerdan que el Ford Kuga es un SUV, no un todoterreno diseñado específicamente para trabajo extremo en campo. Aunque ofrece buenas capacidades para uso mixto, no puede compararse con vehículos preparados para terrenos complicados.
Además, las versiones híbridas enchufables añaden más peso debido a las baterías, algo que empeora todavía más el comportamiento en superficies blandas o resbaladizas.
El resultado es que muchos agentes sienten que están utilizando vehículos muy adecuados para carretera… pero poco prácticos para parte de las misiones reales de la Guardia Civil.
El debate que ya incomoda al Gobierno
La polémica ha abierto un debate incómodo sobre hasta qué punto los criterios medioambientales están condicionando decisiones operativas en cuerpos de seguridad.
Nadie cuestiona la necesidad de modernizar el parque móvil ni reducir emisiones, pero muchos agentes consideran que las decisiones se están tomando desde despachos alejados de la realidad del trabajo diario.
Y mientras tanto, las imágenes de coches patrulla atrapados en el barro siguen alimentando la indignación.
No es la primera vez que una decisión relacionada con vehículos oficiales genera críticas. Hace unas semanas también provocó mucho revuelo la noticia sobre los problemas de seguridad que están dando algunos coches eléctricos y móviles modernos, un asunto que disparó el debate sobre tecnología y fiabilidad.
También ha generado enorme impacto en los últimos días la muerte del guardia civil durante una persecución a narcolanchas en Huelva, una tragedia que volvió a poner sobre la mesa las reclamaciones del cuerpo sobre medios y protección.













