La bahía de Cádiz vuelve a demostrar que bajo sus aguas sigue escondida parte de la historia más explosiva del comercio y la guerra en Europa. Un equipo de arqueólogos ha hallado 27 cañones de un barco francés del siglo XVII junto a 18 lingotes de plata de contrabando que pesan cerca de media tonelada.
El descubrimiento se produjo durante los trabajos de dragado para la nueva terminal de contenedores de Cádiz y ya está generando enorme interés por todo lo que revela sobre el tráfico marítimo clandestino y las rutas comerciales de la época.
Los arqueólogos descubren un barco francés cargado de artillería
Los investigadores Ernesto Toboso Suárez y Josefa Martí Solano, junto al Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, han documentado las piezas recuperadas del conocido como pecio Delta I.
Entre los restos aparecieron 27 cañones pertenecientes a un buque francés del tercer cuarto del siglo XVII. El análisis confirma además que varias piezas eran de fabricación sueca y llegaban a Francia a través de comerciantes holandeses.
El hallazgo permite reconstruir una compleja red comercial europea en plena época de guerras navales y expansión colonial.
Los lingotes de plata escondían una historia de contrabando
Pero lo más llamativo del descubrimiento no son solo los cañones. Los arqueólogos también encontraron 18 lingotes de plata ocultos en el barco.
Uno de ellos conserva incluso la fecha de acuñación: 1667.
Los expertos creen que la plata viajaba como contrabando, ya que el comercio de metales preciosos estaba fuertemente controlado por la Corona española. Aunque Sevilla tenía oficialmente el monopolio del comercio americano, Cádiz era utilizada constantemente para operaciones paralelas gracias a su posición estratégica.
La media tonelada de plata hallada refuerza la teoría de que el barco participaba en redes comerciales clandestinas extremadamente lucrativas.
El misterio del barco sigue sin resolverse
Pese a la magnitud del descubrimiento, todavía se desconoce el nombre real del buque hundido. Los investigadores reconocen que el material apareció descontextualizado tras décadas de movimientos en el fondo marino y las propias labores de dragado.
Algunos cañones incluso presentan daños importantes. A varias piezas les faltan partes fundamentales, lo que hace pensar que pudieron reutilizarse como lastre o sufrir desperfectos antes del naufragio.
Los expertos tampoco han encontrado restos de cureñas, otro detalle que mantiene abierto el misterio sobre cómo acabó exactamente el barco bajo las aguas gaditanas.
Cádiz vuelve a demostrar que guarda secretos bajo el mar
La bahía de Cádiz se ha convertido en una de las zonas arqueológicas submarinas más importantes de España. Cada obra marítima sigue sacando a la luz restos de siglos de comercio, guerras y rutas atlánticas.
El hallazgo recuerda además la enorme importancia histórica de Cádiz durante el comercio con América y las tensiones marítimas entre las grandes potencias europeas.
También está generando enorme interés en Andalucía el fuerte subidón de temperaturas que sufrirá Cádiz durante los próximos días, otra noticia que está disparando las búsquedas en la provincia.
Y mientras siguen apareciendo historias ocultas bajo el mar, también continúa creciendo la conversación sobre los problemas que denuncian agentes de la Guardia Civil con los nuevos coches patrulla.













