Alice Weidel destaca el giro de los homosexuales alemanes hacia la derecha ante el aumento de agresiones por parte de inmigrantes
Los homosexuales alemanes se han vuelto en contra rápidamente de la inmigración masiva y ahora votan abrumadoramente por el partido AfD.
Ha habido un aumento brusco en los ataques físicos contra homosexuales en Alemania provenientes de inmigrantes criados en culturas donde la homosexualidad pública se castiga con violencia. De hecho, según las últimas encuestas, el colectivo LGTBi vota ampliamente a AfD; alcanza el 28% de los votos, frente al 20% de los verdes.
Alice Weidel, copresidenta de Alternativa para Alemania (AfD) y madre de dos hijos adoptados con su pareja, destaca el giro de los homosexuales alemanes hacia la derecha ante el aumento de agresiones por parte de inmigrantes. Un fenómeno que, según Santiago Abascal de VOX, también se vive en España.
Símbolo frente a la izquierda irracional
En un contexto de creciente preocupación por la seguridad de la comunidad LGTBI en Europa, la copresidenta de AfD (Alternativa para Alemania), Alice Weidel, se ha convertido en un símbolo de realidades incómodas para la izquierda europea.
Weidel, de 45 años, lesbiana declarada y madre de dos hijos adoptados junto a su pareja Sarah Bossard (nacida en Sri Lanka), ha sido una de las voces más visibles al denunciar el impacto de la inmigración descontrolada en los derechos de las personas homosexuales.
Según datos y testimonios recogidos recientemente, los homosexuales alemanes están virando masivamente hacia AfD. Un partido que tradicionalmente ha sido criticado por sectores progresistas, pero que ahora recibe apoyo significativo de este colectivo ante el aumento de ataques físicos contra personas LGTBI, especialmente en zonas con alta concentración de inmigrantes procedentes de culturas donde la homosexualidad es duramente castigada.
Weidel ha señalado que la realidad en las calles de Alemania está obligando a muchos a replantearse sus posiciones políticas: la tolerancia cero ante la violencia y la defensa de los valores occidentales frente a integraciones fallidas.
Paralelismo con España: gays acabarán votando a VOX
Este fenómeno no es exclusivo de Alemania. En España, el líder de VOX, Santiago Abascal, ha expresado preocupaciones similares en una reciente entrevista en Cuatro. Abascal advirtió sobre el riesgo que supone para los derechos de las mujeres y la comunidad LGTBI la llegada de inmigración procedente de entornos con visiones fanáticas, particularmente de origen magrebí.
«La mayor parte de los gays españoles acabarán votando a VOX. Somos los únicos que quieren sacar de España a los que quieren lanzarles desde una azotea», declaró Abascal en un tono directo durante la entrevista.
El presidente de VOX insistió en que las personas homosexuales tienen en España los mismos derechos que el resto de los ciudadanos y defendió la necesidad de proteger esos derechos frente a «religiones fanáticas» que atentan contra las libertades individuales. Al mismo tiempo, criticó duramente la inmigración ilegal y el colapso que está generando en el país.
Un debate que trasciende fronteras: identidad cultural de Occidente
El caso de Alice Weidel ilustra las tensiones internas de la política europea actual: una líder abiertamente homosexual al frente de un partido de derechas que prioriza el control migratorio y la preservación de la identidad cultural occidental. Mientras algunos la ven como una contradicción, otros la consideran prueba de que la defensa de los derechos LGTBI es compatible con una política de fronteras seguras.
En Alemania, los ataques contra homosexuales por parte de ciertos grupos inmigrantes han aumentado notablemente, según informes y la propia percepción de la comunidad. Un giro que, según analistas, está rompiendo alianzas tradicionales entre la izquierda y el colectivo LGTBI.
La pregunta que flota en el ambiente europeo es si otros países, como España, seguirán el mismo camino ante la evidencia de que no todas las culturas son igualmente compatibles con los valores de libertad y diversidad que defiende Occidente.













