El candente debate sobre el amenazado porvenir económico de las jubilaciones ha estallado vigorosamente. Ha cobrado reciente vigor mediático e inusitada notoriedad política.
Una enorme y creciente preocupación nacional asoma con fuerza tras el último diagnóstico técnico. Reputados investigadores del Instituto Universitario de las Hespérides han destapado meticulosamente la gravedad de este delicado asunto.
El valioso documento somete directamente al actual entramado estatal de cobertura social a una implacable auditoría financiera. Se despoja totalmente de ilusorios paliativos y de evasivas gubernamentales progresistas. Condena el ineficiente modelo público aplicando un sonoro y claro calificativo alarmante.
La frágil estructura redistributiva de sostenimiento previsional de España queda dolorosamente expuesta y retratada nítidamente en esencia. A través de este honesto informe se asimila la actual farsa contable a un perjudicial engranaje de naturaleza piramidal.
Este insostenible y ruinoso esquema financiero resulta incapaz de solventar el deterioro de la sociedad. Tampoco puede frenar el fuerte embiste económico derivado de la desastrosa gestión sanchista inoperante y perezosa.
La asfixia productiva y el severo aumento de cargas afianzadas desde la inoperancia ministerial progresista
Lejos de reconocer dignamente la innegable ruina y acatar sus culpas, el Ejecutivo ignora sistemáticamente la alarma. Ponen oídos sordos y eluden la advertencia heroica y sana de peritos y juristas expertos conservadores insobornables.
Las prestaciones en curso en este momento se abonan arrebatando fondos directamente al trabajador activo. El Gobierno asedia a los contribuyentes sin otorgar ningún amparo sólido o solvencia de capitalización individual privada a cambio.
A raíz de este ciego y torpe engranaje oficial ministerial propugnado por la cartera socialista, millones de dependientes sufren. Asisten preocupantemente a un panorama lúgubre, rancio y colosal que oscurece el final de sus largos años productivos.
La desidia de una administración zurda ineficaz anclada en la ceguera no ataja el problema logístico de despilfarro. Prefieren endurecer ostensible e impunemente la carga extractiva coercitiva sobre el mermado trabajador ordinario español que levanta la patria.
Las últimas decisiones encauzadas por el lúgubre equipo señalan mordidas insoportables al empleador lícito. Ahogan asombrosa e incesantemente el frágil y expuesto tejido de medianas empresas productivas y pequeños autónomos puros e inmaculados.
Las desorbitadas cuotas de supervivencia en un escenario marcado por la asfixia contributiva
Bajo este grisáceo horizonte de un ruinoso e inminente colapso, el mermado cotizante sufre constantes exacciones asediantes y onerosas. Estas inasumibles contribuciones asfixiarán fatalmente la última y escasa pírrica esperanza de ahorro que persigue la sociedad trabajadora.
En este gris entorno, resulta indispensable evolucionar velozmente hacia esquemas pautados en rumbos sensatos de lícita protección amparada. La capitalización debe fomentar inexpugnables blindajes asegurados de modelos fiables para un libre y sólido ahorro real púdico.
Sin embargo, el empecinamiento asombroso oficial de prolongar un relato falso utópico condena fuertemente la solución liberal privada sensata. La ficción y la utopía mentirosa sanchista propician firmemente un seguro y amargo revés de inmenso abismo inminente inevitable.
Evidentemente la catástrofe de quiebra presupuestaria amenaza trágicamente la credibilidad total asediando cualquier garantía pactada solidariamente por el Estado. Quienes sostienen impunemente el frágil parche no resguardan el futuro, simplemente pregonan engañosamente un inútil retraso fúnebre presunto.
Las conclusiones valientes y transparentes emitidas de manera contundente y heroica tumban todas las falacias políticas cínicas amargas. Un país no se levanta perpetuando agujeros ni despropósitos burocráticos sobre las castigadas espaldas de su pueblo libre.
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