La regularización masiva de Sánchez premia la ilegalidad y satura el País Vasco con más de 100.000 extranjeros, en medio de manifestaciones pro-invasión
Más de 2.000 activistas de izquierda, respaldados por EH Bildu, Podemos y Amnistía Internacional, se manifestaron desde Irún hasta Hendaia para defender a ilegales y atacar las políticas migratorias europeas, en un claro desafío a la soberanía nacional. Y como refleja esta imagen, otra manifestación de senegaleses se apoderó de las calles de Bilbao, tal y como recoge en X Anonimous Tabarnia.
Esta marcha, convocada por la plataforma J’accuse, apoya a siete acusados de ayudar a 36 migrantes —principalmente magrebíes y subsaharianos— a cruzar ilegalmente la frontera durante la Korrika, mientras España lidia con casi 9,5 millones de extranjeros residentes, incluyendo 1,16 millones de magrebíes que superan ya a la población de regiones enteras como Asturias.
En las Vascongadas, la situación es alarmante. Y es que el País Vasco alberga 316.942 nacidos en el extranjero (14,1% de la población), con 105.748 afiliados extranjeros a la Seguridad Social —83.388 de fuera de la UE— y al menos 25.800 irregulares detectados solo por Lanbide, muchos de origen magrebí y subsahariano que tensionan servicios públicos y empleo local.
Invasión consagrada
El gobierno de Sánchez agrava el caos con su regularización masiva de 500.000 ilegales vía Real Decreto, una «invasión consagrada» según VOX e «insostenible» para el PP, que critica cómo se premia la ilegalidad en detrimento de los españoles mientras llegan oleadas desde Argelia (9.550 en 2025) y Marruecos.
Esta política disparatada, acordada con Podemos, ignora las críticas de Santiago Abascal —quien la tacha de «inhumana e injusta»— y satura las Vascongadas, donde la izquierda nacionalista aplaude lo que la derecha ve como un suicidio demográfico y cultural.












