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Irán mantiene bloqueado el Estrecho de Ormuz y acusa a Israel de romper la tregua en apenas 24 horas

La frágil paz se desmorona en Líbano: Israel lanza el mayor ataque de la guerra contra Hezbolá con 160 bombas en diez minutos

Apenas unas horas después de que Donald Trump anunciara un alto el fuego bilateral de dos semanas con Irán, mediado por Pakistán y condicionado a la reapertura del Estrecho de Ormuz, la región amanece al borde del colapso.

Fuentes iraníes confirmaron anoche que Teherán mantiene semicerrado el estrecho y ha bloqueado el paso a decenas de petroleros, exigiendo el cese inmediato de los bombardeos israelíes en Líbano, que no forman parte del acuerdo.

Según el Ministerio de Sanidad libanés, en la madrugada del 8 de abril Israel ejecutó su mayor ofensiva coordinada desde el inicio de la guerra el 2 de marzo: más de 50 cazas lanzaron 160 bombas en solo diez minutos sobre más de 100 objetivos de Hezbolá en Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del país.

Ataque contra el terrorismo de Hezbolá

Puestos de mando, sistemas de misiles, infraestructuras de inteligencia y bases de la unidad Radwan fueron alcanzados, incluidos barrios residenciales de Dahye y el sur de Beirut. El saldo provisional: decenas de muertos y cientos de heridos, según el primer ministro libanés Nawaf Salam, que ha denunciado “una escalada muy grave” y ha pedido a la comunidad internacional que detenga “la masacre de civiles”.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió directamente al líder de Hezbolá, Naim Qassem: “Le llegará su turno”. El Ejército israelí justificó la operación como respuesta a la “amenaza persistente” y aseguró que continuará “atacando sin descanso”.

Irán, por su parte, acusa a Israel de haber violado la tregua “antes de que la tinta se secara”. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Aragchi, y la Guardia Revolucionaria han reiterado que no confían en las promesas de Washington y mantienen “el dedo en el gatillo”.

Control militar de Irán en el estrecho

Fuentes de Teherán indican que el estrecho permanece bajo control militar iraní: solo una decena de buques han podido cruzar desde el anuncio del alto el fuego, y algunos pagan peajes millonarios en yuanes o criptomonedas para obtener una “contraseña segura” de la Guardia Revolucionaria. Pescadores omaníes han alertado de la posible presencia de minas en la zona central.

El acuerdo Trump-Irán preveía negociaciones de paz en Islamabad a partir del viernes 10 de abril y la reapertura total del estrecho. Sin embargo, malentendidos diplomáticos han hecho tambalear el pacto: Irán entendía que la tregua incluía el frente libanés; EE.UU. lo niega tajantemente. Trump y su vicepresidente JD Vance han advertido que “hay muchas opciones para volver a la guerra” si Teherán no cumple.

Batalla sangrienta entre Israel y Hezbolá

En las últimas horas, la tensión no ha hecho más que crecer. Explosiones aisladas se han registrado en el Golfo y un ataque contra una refinería iraní en la isla de Lavan ha sido denunciado por la compañía nacional de petróleo. Mientras, en Líbano, los hospitales de Beirut están al límite y miles de civiles huyen de las zonas bombardeadas.

La madrugada del 9 de abril deja un escenario incierto: un alto el fuego que solo existe sobre el papel entre Washington y Teherán, mientras Israel y Hezbolá libran la batalla más sangrienta del conflicto y el mundo contiene la respiración ante el riesgo de que el petróleo se dispare y la guerra se extienda por todo el Golfo.

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