Teherán exige garantías de no agresión y el cese inmediato de la ofensiva israelí en Líbano; Trump dice que las conversaciones son “muy productivas”
Irán ha negado, una vez más, de forma rotunda cualquier diálogo directo con Estados Unidos y ha calificado el supuesto plan de paz de 15 puntos propuesto por Donald Trump como un mero ejercicio de “negociación consigo mismo”.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, declaró en una entrevista con una emisora india que Teherán tiene “una pésima experiencia” con la diplomacia estadounidense: “Mientras estábamos en pleno proceso de negociación, fuimos atacados dos veces en nueve meses. Esto fue una traición a la diplomacia que ocurrió no una, sino dos veces”.
Más contundente fue el portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, Ebrahim Zolfaghari, quien en un mensaje televisado aseguró que Washington “está especulando sobre un diálogo para evitar una derrota estratégica”. “Quien se autoproclama superpotencia mundial ya habría salido de este lío si hubiera podido. No disfracen su derrota de acuerdo. Su era de promesas vacías ha llegado a su fin”, sentenció.
A pesar de la negativa pública, fuentes iraníes admiten que países vecinos como Turquía y Pakistán han ofrecido mediación y que Teherán ha respondido a mensajes indirectos. El régimen exige garantías firmes de que Washington no reanudará el conflicto y reclama el fin inmediato de la ofensiva israelí en Líbano.
Respuesta de Trump
Ante la creciente tensión y el bloqueo del estrecho de Ormuz, que amenaza el suministro global de petróleo, el presidente Trump reaccionó esta misma mañana desde la Casa Blanca. Tras anunciar el lunes una pausa de cinco días en los ataques contra las centrales eléctricas iraníes –condicionada al desbloqueo del estrecho–, Trump insistió en que “las conversaciones son muy positivas y productivas” y que Irán “quiere hacer un trato”. “Tenemos 15 puntos de acuerdo sobre la mesa. El primero, el segundo y el tercero son que Irán no tendrá arma nuclear. Ellos están hablando sentido”, afirmó.
Fuentes cercanas a la Administración revelan que el plan de 15 puntos, transmitido a través de Pakistán, incluye el desmantelamiento parcial del programa nuclear y misilístico iraní, el fin del apoyo a grupos aliados como Hezbolá y Hamás, y la reapertura segura del estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento de sanciones y cooperación nuclear civil.
Sin embargo, en Teherán persiste el escepticismo. Un asesor del expresidente reformista Hasan Rohani reconoció que “hemos experimentado la negociación con bombas y con terror”. Ahora, con Irán en una posición de mayor fortaleza tras casi un mes de conflicto, el régimen se muestra reacio a aceptar lo que considera una rendición disfrazada.
Mientras los mercados respiran con la pausa estadounidense, la guerra en Oriente Próximo sigue abierta. Israel mantiene su ofensiva en Líbano y Trump no descarta reanudar los bombardeos si las conversaciones indirectas no avanzan. La pelota, por ahora, está en el tejado de Teherán.












