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Israel acusa a Lamine Yamal de “fomentar el odio” por ondear la bandera palestina

Mientras el ministro de Defensa israelí exige explicaciones al Barcelona, en Gaza pintan murales en su honor y la Federación Palestina le agradece su gesto

La celebración del título de Liga del FC Barcelona ha trascendido el ámbito deportivo para convertirse en un nuevo capítulo de la tensión entre Israel y Palestina. El joven extremo azulgrana Lamine Yamal, de 18 años, se ha situado involuntariamente en el epicentro de la polémica tras ondear una bandera palestina el pasado lunes durante el desfile de campeones por las calles de Barcelona.

En primer lugar, las críticas desde Israel no se han hecho esperar y han llegado al más alto nivel. El ministro de Defensa, Israel Katz, perteneciente al mismo partido que el primer ministro Benjamin Netanyahu, ha acusado directamente al futbolista de “fomentar el odio” contra su país. Katz exigió al FC Barcelona que “aclare de manera clara y contundente que no hay lugar para la incitación ni para el apoyo al terrorismo”.

Seguidores rompen camisetas de Lamine

El malestar se ha extendido también entre parte de la afición israelí, donde han circulado vídeos de seguidores rompiendo camisetas del jugador. Para las autoridades israelíes, el gesto de Yamal —quien también compartió una imagen con la bandera en sus redes sociales— supone una toma de posición inaceptable en el marco del conflicto abierto desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior respuesta militar israelí en Gaza.

Por otra parte, en el lado palestino el gesto ha sido recibido con enorme gratitud. En el campamento de refugiados de Shati, en la ciudad de Gaza, jóvenes han pintado un mural con la imagen de Lamine Yamal sosteniendo la bandera palestina sobre los escombros de un edificio destruido.

Otras imágenes muestran su nombre escrito en la arena de la playa. La Asociación de Fútbol de Palestina ha expresado públicamente su agradecimiento al delantero, convirtiéndolo en un símbolo para parte de la población gazatí.

El propio Hansi Flick, entrenador del Barcelona, mostró su incomodidad ante el hecho: “Son cosas que no me gustan”, aunque reconoció que Yamal, al ser mayor de edad, es libre de tomar sus decisiones. El jugador, de padre marroquí, no ha hecho declaraciones adicionales sobre el asunto.

Este episodio ilustra cómo el deporte, una vez más, se ve arrastrado por las divisiones políticas internacionales. Mientras una parte del mundo condena el gesto como provocación, otra lo celebra como acto de solidaridad.

Lamine Yamal, la joven estrella del fútbol español, ha pasado en pocos días de ídolo deportivo a figura polarizante en uno de los conflictos más sensibles del planeta.

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