La alargada sombra de la censura sanchista parece llegar también a los grandes eventos del entretenimiento digital. El conocido creador y presentador Jordi Wild ha pedido públicamente que no se repitan los abucheos masivos contra el presidente del Gobierno central.
El próximo 23 de mayo, Madrid volverá a acoger el espectacular torneo de lucha de exhibición conocido como Dogfight Wild Tournament. Hace exactamente un año, este mismo evento protagonizó una queja social multitudinaria e imprevista, donde todo el pabellón coreó al unísono insultos contra Sánchez.
«Pedro Sánchez, hijo de p…»
Aquel cántico masivo reflejó con nitidez el enfado popular y juvenil de la calle frente a la gestión de La Moncloa. Pese a que el clamor «Pedro Sánchez, hijo de p…» nació espontáneamente entre miles de personas, la presión mediática parece haber hecho mella en la organización del evento.
En su reciente explicación, Jordi Wild se escuda argumentando que aquellos cánticos le pillaron totalmente de improviso porque «llevaba pinganillo». Afirma que en principio entendió «quiero sangre», y al percatarse del cántico real, asegura que este tipo de consignas «cortan la magia».
Dogfight Wild Tournament
Pese a intentar desmarcarse declarando que no pretende «censurar a nadie» y que su proyecto no es en absoluto «político», el mensaje es evidente. Solicitar a miles de asistentes que no critiquen libremente al Ejecutivo demuestra el claro temor del entorno digital a sufrir la asfixia institucional progresista.
El miedo a la cancelación impone el silencio frente a Moncloa
Resulta alarmante constatar cómo el miedo palpable a represalias institucionales o a una brutal campaña de acoso por parte del aparato mediático gubernamental afecta incluso a figuras de la red intocables en apariencia. El clamor ciudadano no puede taparse con simples ruegos o amenazas veladas.
Ocultar el hartazgo masivo de un auditorio repleto de miles de jóvenes españoles es hoy en día una tarea verdaderamente imposible. Por mucho que algunos organizadores pretendan silenciar estos estallidos, la calle seguirá demostrando abiertamente su profunda insatisfacción ante los pactos inanes de Sánchez.
Queda en el aire comprobar si esta petición restrictiva frenará finalmente el malestar ciudadano durante el evento o si, por el contrario, provocará un estallido aún mayor de libertad de expresión entre los asistentes frente a la represión de lo considerado políticamente correcto.
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