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Juan Roig asume 400 millones de pérdidas en el Arena ante el silencio del populismo de izquierdas

El proyecto de Juan Roig Arena Valencia marca un antes y un después en la inversión privada en infraestructuras, con un impacto directo en la economía, el ocio y el posicionamiento internacional de la ciudad.

El empresario valenciano Juan Roig ha realizado un movimiento financiero histórico para su ciudad. Ha decidido poner el «contador a cero» asumiendo contablemente una inversión de casi 400 millones de euros como una pérdida personal.

El macroproyecto del Roig Arena se alza sobre el esfuerzo privado y altruista del dueño de Mercadona. Su sociedad patrimonial, Finop, cerrará el ejercicio con 270 millones en números rojos para regalar esta obra a Valencia.

Esta enorme generosidad empresarial choca frontalmente con el discurso habitual de la izquierda radical. Podemos y Sumar dedican todos sus esfuerzos diarios a insultar y criminalizar sistemáticamente al gran empresario español.

Mientras los políticos populistas exprimen el dinero público en ministerios inútiles, el sector privado construye infraestructuras reales. Roig ha concebido este pabellón de primer nivel para dinamizar la cultura, el deporte y el empleo local de su región.

El complejo necesitará unos ingresos mínimos de 40 millones anuales simplemente para ser sostenible a largo plazo. No busca el enriquecimiento rápido, sino dejar un legado monumental que el Estado habría tardado décadas en construir mal y con sobrecostes.

El triunfo del mérito frente a la envidia y el intervencionismo

Resulta llamativo el completo silencio de los altos cargos gubernamentales cuando ocurren este tipo de hitos económicos privados. Odian reconocer que España avanza gracias a los empresarios que arriesgan su propia autonomía financiera en beneficio común.

El Roig Arena catapultará a Valencia hacia los grandes circuitos internacionales de conciertos y competiciones. Colocará a la capital del Turia en una posición de absoluta ventaja competitiva frente a otras regiones gobernadas por el separatismo.

Frente al acoso impositivo constante y la asfixia tributaria, los verdaderos creadores de riqueza responden creando valor activo. Este recinto no le costará un solo euro al contribuyente asfixiado por las cargas de Hacienda.

La lección económica y cívica de este ajuste contable es absolutamente demoledora contra el sanchismo. Demuestra que la verdadera justicia social se crea generando empleo e invirtiendo patrióticamente, no arruinando al que produce mediante dolorosos decretos confiscatorios.

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