Es la mano derecha de Santos Cerdán y, según el juez Pedraz, colaborador ocasional en una trama que huele menos a rosa socialista y más a ambientador de coche barato
Hay fenómenos que solo ocurren en España. Y luego están los fenómenos que solo ocurren en el PSOE de Pedro Sánchez, que ya es una categoría aparte, como los unicornios o los billetes de 500 que vuelven solos a casa. El último prodigio se llama Juanfran Serrano, diputado jienense, mano derecha de Santos Cerdán y, según el juez Pedraz, colaborador ocasional en una trama que huele menos a rosa socialista y más a ambientador de coche barato con aceite pasado de rosca.
Pero no se preocupen: Serrano no está imputado. No porque no haya indicios, sino porque tiene aforamiento, ese superpoder que en el PSOE funciona como la capa de Superman, pero sin necesidad de gimnasio. Con aforamiento, uno puede atravesar autos judiciales como quien atraviesa una cortina de cuentas en un bar de carretera.
El aforamiento es e superpoder que en el PSOE funciona como la capa de Superman
La escena del lunes fue digna de estudio sociológico. Pedro Sánchez, siempre tan natural como un anuncio de perfume, entra en la Ejecutiva Federal y le planta a Serrano una palmada en la espalda. Una palmada que decía: “Tranquilo, Juanfran, aquí estamos entre amigos. Y los jueces, ya tal”.
Si la política fuera una sitcom, ese sería el momento en que suena la risa enlatada. Es que Pedro es un hacha del divertimento político. Me parto la nuez.
Las maniobras que hacen sonrojar al guionista de NARCOS
Mientras tanto, la Audiencia Nacional investiga pagos irregulares, facturas creativas y maniobras que harían sonrojar a un guionista de Narcos. Pero en Ferraz lo llevan con calma. Para qué preocuparse, si siempre pueden decir que es “un ataque de la derecha y la ultraderecha”, “una campaña mediática” o “un malentendido administrativo de carácter cósmico”. Ya saben: los bulos, el fango, las marrullerías de contrarios. Y ya si eso, llamamos a Fiscalía para que le echen un cable a la cuadrilla torera del Sánchez y sus Juanfran.
Los barones socialistas, esos seres mitológicos que aparecen solo en épocas electorales, han optado por la estrategia del avestruz: cabeza bajo tierra y a esperar que pase la tormenta. Los votantes socialistas, siempre borreguiles y serviles a la rosa del capullo (o al capullo de la rosa), por su parte, empiezan a sospechar que el partido ha sustituido el código ético por un manual de instrucciones de Ikea: muchas piezas, poca claridad y un tornillo que siempre falta.
Los votantes socialistas han demostrado ser siempre borreguiles y serviles a la rosa del capullo o al capullo de la rosa
El caso Serrano no es un capítulo aislado ni casual. Es una temporada entera de una serie de éxito del Netflix más woke. Y lo peor es que ya sabemos cómo acaba: con Ferraz diciendo que todo es normal, que no pasa nada y que la culpa es de la oposición por señalar lo evidente.
Pero tranquilos: el Aforado Fantástico sigue en acción. Y en el PSOE, mientras haya aforamientos, habrá esperanza. Para ellos, claro.













