La Comisión Europea de Von der Leyen continúa perjudicando al sector primario comunitario
El sector agrario europeo atraviesa uno de sus momentos más delicados. La subida del precio de los fertilizantes amenaza seriamente la rentabilidad de miles de explotaciones agrícolas y podría provocar importantes caídas en la producción de cultivos estratégicos como los cereales y el olivar.
Según las estimaciones trasladadas por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), la reducción en el uso de abonos podría generar pérdidas de rendimiento de hasta el 45% en cereales y del 35% en el olivar tradicional. Una situación que aumenta la preocupación entre agricultores y cooperativas de toda Europa.
El alto coste de los fertilizantes ahoga al agricultor
El fuerte encarecimiento de los fertilizantes, unido al aumento de los costes energéticos y a la inestabilidad geopolítica internacional, está obligando a muchos productores a reducir el abonado de sus cultivos para intentar mantener la viabilidad económica de sus explotaciones.
Desde COAG advierten de que numerosos agricultores europeos ya contemplan recortes de entre el 40% y el 60% en el uso de fertilizantes. Esta decisión, aunque necesaria para contener gastos, tendría consecuencias directas sobre la producción agrícola y la oferta alimentaria.
Los cultivos más afectados serían especialmente los cereales y el olivar, dos pilares fundamentales del sector agroalimentario español.
Bruselas presenta un plan para garantizar el suministro
Ante la gravedad de la situación, la Comisión Europea ha puesto sobre la mesa un nuevo Plan de Acción sobre Fertilizantes. El objetivo es asegurar las futuras cosechas y reforzar la capacidad productiva europea para reducir la dependencia exterior.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha defendido esta estrategia como una apuesta por una industria europea de fertilizantes más sólida, innovadora y sostenible.
Además, Bruselas considera que la crisis energética actual demuestra la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía industrial y climática dentro de la Unión Europea.
El campo critica que las medidas llegan tarde
Sin embargo, las organizaciones agrarias consideran insuficiente la respuesta europea. El sector denuncia que las medidas propuestas no ofrecen soluciones inmediatas para aliviar la presión económica que sufren agricultores y ganaderos.
Uno de los puntos más polémicos es el mantenimiento del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), así como los aranceles a los fertilizantes procedentes de Rusia y Bielorrusia, dos países que históricamente han sido proveedores clave para Europa.
Según las asociaciones agrarias, estas restricciones dificultan la diversificación del suministro y contribuyen a mantener unos precios excesivamente elevados.
COAG alerta sobre el impacto en los alimentos y la soberanía alimentaria
El representante de COAG en el Comité Económico y Social Europeo (CESE), Jaume Bernis, ha advertido del riesgo que supone perder capacidad productiva agraria por la falta de fertilizantes asequibles.
Bernis alerta de que, si no se toman medidas urgentes, la reducción del abonado tendrá consecuencias directas sobre la producción agrícola, el precio de los alimentos y la soberanía alimentaria europea.
Entre las principales demandas del sector se encuentran:
- La suspensión temporal del CBAM.
- La eliminación de aranceles a fertilizantes rusos y bielorrusos.
- Mayor flexibilidad en la Directiva de Nitratos.
- El impulso al uso de alternativas como el purín y el digestato.
La agricultura europea teme una mayor dependencia exterior
Más allá de la rentabilidad de las explotaciones, el sector teme que una caída prolongada en el uso de fertilizantes reduzca la producción agrícola europea y aumente la dependencia de importaciones procedentes de terceros países.
Todo ello ocurre en un contexto en el que la Unión Europea insiste en reforzar su autonomía estratégica y garantizar la seguridad alimentaria del continente.
La evolución del mercado de fertilizantes será clave para determinar el futuro inmediato del campo europeo y la estabilidad de los precios de los alimentos en los próximos meses.













