La Federación de Asociaciones de Periodistas dictamina que vulneró los principios básicos de la profesión al insultar a las víctimas de la dictadura
El periodismo español ha vivido una de sus jornadas más amargas en cuanto a ética profesional se refiere; y de la mano de su profesional muy comprometido con la extrema izquierda. La Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha emitido una contundente resolución contra Antonio Maestre, colaborador habitual de La Sexta o Cadena Ser, tras sus reiteradas descalificaciones e insultos dirigidos a la comunidad del exilio venezolano residente en nuestro país.
El organismo, encargado de velar por la integridad de la profesión, ha determinado que Maestre no solo cruzó la línea de la opinión, sino que incurrió en una degradación ética impropia de quien se autodefine como informador.
Según el dictamen, el tertuliano vulneró los principios de veracidad y respeto, utilizando el insulto como herramienta política para estigmatizar a un colectivo especialmente vulnerable: las víctimas de la represión del régimen de Nicolás Maduro.
Un sectarismo sin límites
La resolución de la FAPE es el resultado de meses de indignación por parte de asociaciones de venezolanos, que denunciaron el tono «agresivo y deshumanizador» de Maestre en sus intervenciones televisivas y redes sociales. El periodista, conocido por su militancia ideológica más que por su rigor analítico, ha sido señalado por intentar blanquear de forma indirecta las penurias del exilio al tildar de «ultras» o «golpistas» a quienes simplemente huyen del hambre y la persecución política.
FAPE recibió una reclamación que indicaba que Antonio Maestre había podido vulnerar algunos principios básicos de su Código Deontológico con la publicación de su artículo en el que, según el demandante, se empleaban «expresiones despectivas y generalizadoras hacia un colectivo identificable» (población venezolana en España), incluyendo expresiones como «gusanera fascista venezolana», «caterva de parásitos» y «escoria desagradecida».
Además, la comisión deontológica señala que el artículo contiene una valoración que «normaliza el señalamiento del colectivo pudiendo alimentar hostilidad social y rechazo hacia la comunidad venezolana en España».
Activismos disfrazado de periodismo
Para la Comisión, el comportamiento de Maestre es una muestra del «activismo disfrazado de periodismo» que empaña la credibilidad del sector. El texto subraya que el uso de adjetivos denigratorios para atacar a personas por su origen o su condición de exiliados es «incompatible con los valores democráticos que deben regir el ejercicio de la libertad de expresión».
Este nuevo revés a la reputación de Antonio Maestre deja en una posición delicada a la cadena que le sirve de altavoz. La resolución es un recordatorio de que la libertad de prensa no es un cheque en blanco para el linchamiento moral. Mientras el exilio venezolano celebra este amparo ético, Maestre suma una mancha indeleble a una trayectoria marcada por la controversia y, ahora, por el descrédito oficial de sus propios compañeros de profesión.
Como apunta The Objetive, el artículo de Antonio Maestre fue publicado en El Muro de La Sexta el pasado 7 de enero y generó el rechazo de opositores y exiliados de la dictadura venezolana. El texto continúa alojado en la página web de la versión digital de la cadena de Atresmedia.












