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La fiscalía pide 6 años para el inmigrante ilegal reincidente que trató de violar a un joven con un mataleón

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Liberado tras cumplir condena por violación, el ilegal reincidente trabajaba de portero y agredió sexualmente a una joven inquilina

El Fiscal ha solicitado 6 años de prisión para un inmigrante ilegal reincidente en el delito de violación, que será juzgado por una brutal agresión sexual perpetrada el pasado 20 de febrero.

El acusado, el chileno de 39 años, Ricardo L.O., era portero de una urbanización en el suroeste de Madrid y trabajaba para la empresa ENIF Conserjes, S.L., que contaba con cobertura de Mapfre. El sujeto es un inmigrante ilegal chileno con antecedentes por violación, pues en 2011 recibió una condena de 12 años de cárcel por una agresión sexual perpetrada en Navarra en 2009.

El delincuente había cumplido la condena, pero no había indemnizado a su víctima. A pesar de sus antecedentes, la empresa de servicios lo contrató en 2020 tras su excarcelación. Trabajando de portero en una urbanización de Madrid, Ricardo L.O. trató de violar a una joven inquilina de 18 años.

El pasado 20 de febrero de 2023, sobre las 17:17 de la tarde, la madre de la joven contactó con el portero -el hoy encausado- para avisarle de un corte de luz en su vivienda, un dúplex, y le pidió si podía pasarse y arreglar la avería. En ese momento, la joven estaba sola en la casa.

El agresor trató de inmovilizar a su víctima con un mataleón

La representante legal de la joven relató a Confilegal su escrito de acusación. Una vez que el acusado llegó a la casa, “Bajo engaño de que la avería eléctrica podía encontrarse en la parte superior de la vivienda, Ricardo L.O. le dijo a la joven que subieran. Mientras él la seguía, y movido por un deseo libidinoso y de satisfacer sus necesidades sexuales, aprovechó el momento para propinarla un fuerte empujón por la espalda, tirarla al suelo, cogerla del cuello desde atrás violentamente, para tratar de quitarle la ropa y tocar sus partes íntimas”.

La letrada añadió en el escrito: “Dado que la mujer opuso toda la resistencia física que pudo para evitar el propósito del acusado, este, con ánimo de dañar su integridad física y psicológica, y para poder vencer su voluntad y someterla, le tapó fuertemente la boca para evitar que pidiera ayuda y siguiera gritando, le cogió de su pantalón su teléfono móvil y lo tiró lejos para evitar que pudiera pedir auxilio, cuando consiguió ponerse en pie [la joven], el acusado volvió a tirar al suelo a la joven, propinándole puñetazos en cara y otra partes del cuerpo, para a continuación, agarrarle fuertemente del cuello e introducirle los dedos en la garganta tratando de asfixiarla momentáneamente y poder someterla”.

El acusado intentó inmovilizar a la joven con un estrangulamiento conocido como “mataleón“, especialmente peligroso al aplicarse en el cuello, que puede causar lesiones irreversibles o la muerte.

La víctima se resistió y el acusado la golpeó la cabeza contra el suelo

El agresor no fue capaz de dominar a la joven, gracias a que opuso resistencia y a su constitución física, alta y con envergadura. El atacante pasó a agarrarla del pelo y golpear su cabeza contra el suelo mientras le daba puñetazos por todo el cuerpo. Según relata la abogada, en ese instante logró arrebatarle la sudadera y tocar los pechos de la joven.

“Como la joven no paraba de suplicarle que parase la agresión, asegurándole que estuviera tranquilo porque no le iba a denunciar, Ricardo L.O., en un momento dado se percató de que la joven tenía la cara totalmente ensangrentada. Paró los golpes y le dijo, en actitud desafiante a la chica, que no lo denunciara. A continuación abandonó la casa para esconderse en una vivienda desocupada de la comunidad de vecinos para evitar la detención”, precisó la abogada.

Cuando llegó la Policía, encontró a la joven herida, con múltiples hematomas y contusiones por todo el cuerpo. La letrada añadió que, psicológicamente, la víctima desarrolló “trastorno de estrés postraumático de intensidad media/severa, como secuela” que precisó tratamiento psicoterapéutico y farmacológico, durante tres meses.

Inmigrarte ilegal reincidente que actuó con abuso de confianza hacia su víctima

Sylvia Córdoba, abogada de la víctima, solicita un año más de prisión que el Ministerio Público, hasta llegar a los 7 años. “Considero que aquí se dan dos agravantes: Obró con abuso de confianza. Los porteros son personas de la máxima confianza de los inquilinos. Su función es cuidar de ellos y, en suma, protegerlos. Lo que no se ha producido en este caso”.

También existe otro agravante, añade la letrada, porque el encausado es un criminal reincidente que ya perpetró el mismo delito. Fue condenado en 2011 por un delito de agresión sexual. No tenía que haber sido contratado. No tenía que haber estado ahí. Es evidente que la empresa que lo contrató no valoró el riesgo que estaba asumiendo. Algo con lo que la agencia de seguros coincidirá conmigo”, advirtió.

“Y tras cumplir su condena, la expulsión de España, con prohibición de volver a entrar en nuestro país durante 10 años. ¿Qué menos? No podemos cometer el mismo error otra vez”, zanjó la abogada.

Por su parte, el inmigrante ilegal reincidente, Ricardo L.O., espera el juicio en prisión sin haber declarado hasta la fecha una sola palabra.

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