El diestro permanece ingresado en el hospital Viamed después de una cogida que afectó al recto y a la musculatura esfinteriana
Morante de la Puebla sigue ingresado en el hospital Viamed de Sevilla tras la grave cornada sufrida este lunes en la Real Maestranza, una cogida que obligó a operarlo de urgencia en la propia plaza antes de su traslado en ambulancia.
El parte médico confirmó lesiones complejas en la zona anal y rectal, con afectación parcial del aparato esfinteriano y una perforación de 1,5 centímetros en la pared posterior del recto, por lo que el pronóstico es “muy grave”.
El percance se produjo cuando el torero saludaba de capote al cuarto toro de la tarde, de la ganadería de Hermanos García Jiménez, que lo arrolló y lo dejó tendido sobre la arena.
Las cuadrillas intervinieron de inmediato para sacarlo del ruedo y trasladarlo a la enfermería, donde el cirujano Octavio Mulet asumió la intervención quirúrgica. Según el propio facultativo, no se trató de una lesión “inmediata” en su gravedad, sino de una herida con daños “complejos” por la zona afectada y la necesidad de reparar esfínteres.
La evolución inmediata del diestro mantiene en vilo al mundo del toreo y a sus seguidores, pendientes ahora de las primeras 48 horas de recuperación, consideradas clave en este tipo de heridas. Mulet explicó que habrá que esperar al menos unos diez días para valorar la evolución de la herida antes de aventurar plazos de regreso a los ruedos.
Recuperación prudente
Pese a la dureza del parte, Morante logró levantar la mano derecha antes de ser evacuado, un gesto que fue interpretado como una señal de ánimo en una tarde que quedó marcada por la preocupación en la Maestranza. La cogida, además, se produce en un momento especialmente sensible de la temporada sevillana, en una de las comparecencias más esperadas del torero cigarrero.
En términos médicos, este tipo de cornada puede dejar secuelas importantes por la cercanía a estructuras musculares y rectales, además del riesgo de infección y de complicaciones en la cicatrización. Por ello, los especialistas insisten en la necesidad de una vigilancia estrecha y de una recuperación prudente, sin acelerar los plazos.












