El buque había zarpado de Freetown y se dirigía a Libia, una ruta ahora bajo investigación por su presunto uso por redes del narcotráfico internacional
La Guardia Civil ha interceptado en alta mar un carguero que transportaba un alijo de cocaína de dimensiones excepcionales, en una operación desarrollada frente a las costas del Sáhara Occidental y que ha terminado con el barco escoltado hasta el puerto de Las Palmas de Gran Canaria.
El buque había salido de Freetown, la capital de Sierra Leona, el pasado 22 de abril y declaraba como destino el puerto libio de Bengasi, según las informaciones difundidas sobre el operativo.
Más de 10 toneladas de cocaína y 23 detenidos filipinos y holandeses
La investigación, dirigida bajo secreto de sumario y con intervención de la Audiencia Nacional, apunta a una de las mayores incautaciones de droga registradas en España. Las primeras estimaciones sitúan la carga intervenida en una cifra que podría rondar o superar las 10 toneladas de cocaína, aunque la cuantificación exacta sigue pendiente de confirmación oficial.
En la operación fueron detenidos 23 tripulantes, en su mayoría de nacionalidad filipina y holandesa, mientras el carguero era trasladado bajo custodia hacia Gran Canaria para continuar las diligencias.
El asalto del carguero se produjo en plena navegación, en aguas internacionales, en un dispositivo que refleja el creciente alcance de las rutas marítimas empleadas por las organizaciones dedicadas al tráfico de estupefacientes.
El origen del barco en Sierra Leona se ha convertido en uno de los elementos clave del caso. La salida desde Freetown y el rumbo hacia Libia sitúan la travesía en una compleja ruta atlántica y africana que ahora analizan los investigadores para reconstruir la logística de la red y el papel de cada uno de los implicados.
La operación se suma a otros grandes golpes al narcotráfico en el Atlántico y refuerza la presión policial sobre los corredores marítimos usados para introducir cocaína en Europa y el norte de África.












