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La iglesia más pequeña del mundo se encuentra en Andalucía

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Este diminuto templo español posee el récord Guinness; solo cabe un cura y está dedicado a Santa Isabel de Hungría

Si visitamos la preciosa localidad de Benalmádena (Málaga) no debemos dejar escapar una parada casi obligada: un monumento dedicado a Cristóbal Colón en cuyo interior se halla la iglesia más diminuta del mundo. Nos referimos al Castillo de Colomares.

Esta edificación fue levantada por Esteban Martín, un médico catalán que quiso honrar la memoria del genovés en el quinto centenario del descubrimiento de América. Mezcló estilos arquitectónicos, como el gótico y el mudéjar, formando con ellos una escultura gigante donde se ven retratadas las tres carabelas, rodeadas de torres de 30 metros con guiños a estilos como el oriental. Y en su interior, el templo litúrgico más pequeño del mundo según el Libro Guinness de los Récords, dedicado a Santa Isabel de Hungría. Mide poco menos de dos metros cuadrados. Exactamente 1,96 metros.

Esta iglesia tan particular, que se encuentra en el edificio principal del Castillo de Colomares, fue consagrada por el prior del Monasterio de Rábida. En ella, según ha relatado en diversas ocasiones el actual propietario e hijo de Esteban Martín, solo caben “un cura y medio monaguillo”. Pero es un templo que posee todo lo necesario para hacer los oficios.

En la iglesia del Castillo de Colomares se ha celebrado incluso una boda (pero solo con el cura en su interior) y misas puntuales. Lo que no pueden es hacer eucaristías semanales como en otros templos debido a su ubicación dentro del castillo, en la tercera planta de la zona interior.

Por fortuna, esta edificación tan particular es muy visitada. En verano, pasan unas 400 personas al día por allí. Los instagramers lo han popularizado mucho antes y después de la pandemia.

El castillo tardó siete años en levantarse

El Castillo Monumento Colomares se comenzó a construir allá por 1987, cuando Esteban Martín Martín, tras 30 años trabajando como ginecólogo y cirujano, dejó Estados Unidos y regresó a España. Fue en Benalmádena donde decidió construir ladrillo a ladrillo lo que sería su monumento a Cristóbal Colón. Con la ayuda de dos albañiles, en siete años, logró dar forma a esta singular obra a base de ladrillo, piedra y cemento y gracias a los conocimientos que Esteban poseía en arte, historia y arquitectura.

En el interior del Castillo Monumento Colomares, además de esta iglesia, están representadas las tres naves que usó Colón; la Niña, la Pinta y la Santa María: “La Niña en lo más alto de la construcción, bajo el arco de la Rábida, el Monasterio que dio cobijo a Colón cuando llegó desde Portugal. La Pinta, en la fachada principal, siendo esta la nave de los hermanos Pinzones, con el caballo Pegaso, que la sostiene. La Santa María, aislada de las otras dos, pues esta nave sufrió un accidente y se hundió el día de Navidad, en Santo Domingo”, ha relatado el actual propietario en diversos medios de comunicación.

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