VOX logra 15 escaños y crece pese a la fragmentación del voto; sin SALF habría rozado hipotéticamente el 16,5% y varios diputados más
Las elecciones autonómicas de Andalucía han confirmado el dominio del PP de Juanma Moreno, que se queda a dos escaños de la mayoría absoluta, pero sobre todo han puesto de manifiesto dos realidades claras: el hundimiento sin precedentes del PSOE y el efecto divisor del voto a la derecha provocado por Se Acabó la Fiesta (SALF) de Alvise Pérez. VOX, perjudicado.
VOX ha obtenido casi el 14% de los votos (alrededor de 577.000 sufragios) y ha sumado un escaño más hasta alcanzar los 15 diputados. Un crecimiento en votos y representación que consolida su posición como tercera fuerza política andaluza y lo sitúa como llave indispensable para la investidura de Moreno. El partido ha mejorado sus resultados en prácticamente todos los aspectos respecto a 2022, cuando no existía SALF.
Las papeletas inservibles de SALF
Sin embargo, la presencia de SALF —que ha cosechado alrededor del 2,5% de los votos y casi 106.000 papeletas sin obtener representación— ha tenido un impacto directo. Según análisis del reparto del voto, una parte significativa de esos sufragios habría ido a VOX en ausencia de la formación de Alvise. De haberse producido esa transferencia, VOX habría rozado el 16,5% y superado los 680.000 votos, colocándose mucho más cerca del PSOE y fortaleciendo notablemente su posición parlamentaria.
Expertos y cálculos preliminares indican que, con ese escenario, VOX podría haber alcanzado entre 17 y 19 escaños, es decir, entre dos y cuatro más de los obtenidos. Esa diferencia habría reforzado considerablemente el bloque de derechas y habría dejado al PSOE aún más debilitado ante cualquier posible negociación o dinámica parlamentaria.
Por qué esa horquilla:
- Datos reales: Parlamento de Andalucía = 109 escaños (mayoría absoluta en 55). Circunscripciones provinciales con barrera del 3% por provincia.
- VOX real: ≈ 13,8-13,9% y ≈ 576.000 votos → 15 escaños (+1 respecto a 2022).
- SALF: ≈ 2,5% y ≈ 100.000-106.000 votos → 0 escaños.
- Escenario sin SALF: VOX ≈ 16,3-16,6% y ≈ 680.000-682.000 votos.
El sistema d’Hondt por provincias hace que el reparto no sea estrictamente proporcional a nivel regional. Un aumento de 2,5-3 puntos no se traduce en un aumento lineal de escaños, pero sí es significativo porque:
- Mejora la posición de VOX en las listas de las provincias más grandes (Sevilla, Málaga, Cádiz), donde se reparten más escaños y donde los últimos diputados se deciden por pocos miles de votos.
- Reduce el riesgo de quedarse justo por debajo del umbral efectivo en circunscripciones ajustadas.
- En 2022 (sin SALF) VOX ya sacó 14 con menos porcentaje. Ahora, con más base y +2,5-3 puntos, el salto sería notable.
Estimación detallada:
- Escenario conservador → 17 escaños (+2).
- Escenario probable → 18 escaños (+3).
- Escenario optimista (buena distribución provincial) → 19 escaños (+4).
Llegar a 20 sería posible solo si la transferencia de votos de SALF fuera muy concentrada en provincias clave y VOX rentabilizara muy bien los restos. Es ambicioso, pero no imposible.
Consecuencias políticas
Con 17-19 escaños, VOX estaría mucho más cerca del PSOE y reforzaría claramente su posición de fuerza indispensable para el PP. El bloque de derechas (PP+VOX) habría superado con más holgura los 70 escaños, y VOX tendría más peso en cualquier negociación de gobierno o investidura.
El desplome del PSOE, la gran derrota de la noche
Mientras VOX avanza y se consolida como fuerza en crecimiento, el PSOE ha sufrido una debacle histórica. Con solo 28 escaños (dos menos que en 2022), el partido de María Jesús Montero registra su peor resultado en unas elecciones autonómicas andaluzas desde la llegada de la democracia. Ha perdido terreno de forma sostenida bajo el sanchismo, alejándose dramáticamente de sus épocas de dominio en la región.
La fragmentación del voto a la izquierda (con el sorpasso de Adelante Andalucía) y la sangría de apoyos hacia opciones más radicales o alternativas han dejado al PSOE en una posición de debilidad extrema, lejos de los tiempos en que controlaba la Junta con holgura. Esta derrota profundiza la crisis del socialismo andaluz y marca un punto de inflexión en su declive.
En definitiva, VOX sale reforzado de estas elecciones pese al “efecto Alvise”. Su capacidad para crecer en un contexto de división del voto de derecha demuestra una base sólida y un techo aún por explorar.
SALF, aunque no ha entrado en el Parlamento, ha condicionado el resultado de la derecha y ha servido de recordatorio de cómo la fragmentación puede limitar el avance de opciones afines. Mientras tanto, el PSOE encara su noche más oscura en Andalucía, con un retroceso que obliga a una profunda reflexión sobre su futuro en la comunidad.













