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La izquierda internacional defiende al criminal Maduro que hundió Venezuela en el horror socialista

La abogada venezolana Génesis Dávila expone en ‘Horizonte’ el verdadero rostro del chavismo: Maduro y Cilia Flores actúan con arrogancia

En la segunda audiencia judicial contra Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Nueva York, el exdictador venezolano volvió a mostrar su desprecio por la justicia y por el sufrimiento de su pueblo. Así lo denunció la abogada Génesis Dávila, presidenta de Defiende Venezuela, quien estuvo presente en la sala y compartió los detalles en el programa Horizonte de Cuatro.

Según el testimonio de Dávila, Maduro entró a la audiencia sin esposas en las manos, pero con los pies restringidos. Se sentó separado, acompañado de sus abogados, y tuvo la osadía de comentar con uno de ellos que “se veía muy elegante” la sala. Al finalizar, se despidió “dando la mano e incluso un beso en la mejilla” a cada uno de sus defensores. Ni un gesto de arrepentimiento. Ningún intercambio visible con Cilia Flores. Solo la frialdad de quien se siente por encima de la ley.

Fuera del tribunal, se repitió la misma escena absurda de la primera audiencia: un grupo de manifestantes se aglomeró para defender al acusado. “Siempre hay un equipo de personas que se aglomeran afuera”, relató Dávila. “Es la segunda vez que ocurre y precisamente son personas que no son venezolanas. Vienen de cualquier parte menos de Venezuela, ni siquiera hablan español, nunca han visitado el país y, por supuesto, jamás se han enfrentado a ninguna de las consecuencias a las que los venezolanos se han tenido que enfrentar por culpa del régimen de Nicolás Maduro”.

Fallida ideología de izquierdas y comunista

La abogada fue contundente: “Son personas que creen defender una ideología de izquierda pero lo que no saben es que a quien están defendiendo es a un criminal, a una persona que ha cometido crímenes de deshumanidad en contra de toda la población venezolana y violaciones gravísimas de derechos humanos”.

Mientras venezolanos exiliados y opositores al régimen enfrentaban a estos activistas extranjeros, la realidad del socialismo del siglo XXI quedó expuesta una vez más: un sistema que prometió igualdad y justicia, pero entregó miseria, represión, hambre, éxodo masivo y muerte. El chavismo-madurismo no es un “experimento fallido”; es un régimen criminal que destruyó la nación más rica de América Latina.

La izquierda global, esa que nunca pisa los barrios pobres de Caracas ni los refugios de migrantes venezolanos, sigue romantizando al dictador. Protestan por él sin saber lo que significa vivir bajo el yugo del socialismo: colas interminables, falta de medicinas, censura, prisiones políticas y un país convertido en narcoestado.

Maduro no solo enfrenta cargos graves en Estados Unidos. Ante la historia y ante millones de venezolanos que perdieron todo, representa el fracaso estrepitoso del comunismo y el socialismo del siglo XXI. Un modelo que siempre termina igual: con los líderes ricos y el pueblo en la ruina.

La justicia, aunque lenta, avanza. Y mientras tanto, voces valientes como la de Génesis Dávila siguen denunciando la verdad: quien defiende a Maduro no defiende ideales. Defiende a un criminal.

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