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La mitad de las importaciones españolas de alimentos ya proceden de fuera de la UE

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Brasil, China y Marruecos son los principales países de origen, tras dispararse las compras en los últimos cuatro años

No es un error. A pesar de que España es una superpotencia en agroalimentación, la mayoría de lo que nos metemos en la boca procede de fuera de nuestras fronteras, y lo que es peor, más de la mitad de esas importaciones ni siquiera llegan de la Unión Europea. Habas de soja, maíz, café, frutos secos, aceite de girasol, moluscos, kiwis, frutas y hortalizas… Son los principales alimentos que España compra de países como Brasil, China, Marruecos, Estados Unidos y Ucrania, los cinco mayores vendedores.

La realidad es que la dependencia de los alimentos de fuera de España se ha disparado un 88% en 10 años. Gracias al desarme arancelario y a la disminución de los contingentes procedentes de países terceros de la Unión Europea, también las importaciones han crecido en vertical.

Y todo ellos mientras sucede lo que sucede en este país con los productos hortofrutícolas de dudosa procedencia y que la semana pasada provocaban la alerta en 48 productos importados de Marruecos. Y eso que solo se analiza entre el 1% y el 5% de los productos del exterior agroalimentarios que se importan.

Paralización inmediata de importaciones

Por ello, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Andalucía (COAG-A) exigió “la paralización inmediata” de las importaciones de fresas y otros productos frescos de Marruecos, tras “las reiteradas” alertas sanitarias, entre ellas, la relativa a las fresas de Marruecos. Esta alerta se suma a las “47 alertas sanitarias de importaciones de Marruecos en el último año, 30 de estas notificadas por España”.

Según COAG, muy poco de lo que entra de Marruecos se analiza y lo que es peor, “no se esperan los resultados para liberar la mercancía al mercado, por lo que los consumidores adquieren esos productos contaminados sin saberlo”. “Es, a todas luces, un atentado contra la salud pública que está siendo permitido por el protocolo vigente. Un disparate”.

Un Gobierno que no controla los productos marroquíes

Ante la gravedad de los últimos acontecimientos, la Junta de Andalucía exige al Gobierno Sanchista que “examine los protocolos que tiene establecidos y que evite estas situaciones cuando llegan productos de terceros países a nuestro país”. El presidente Moreno comentó que “existe una queja constante y permanente de muchos sectores productivos y de muchos ciudadanos sobre la falta de atención, interés y dedicación que pone el Estado en controlar estos productos”.

España notifica, de media, una alerta seria a la semana fruto de los controles fronterizos a los que somete a los alimentos importados desde terceros países. En los últimos 12 meses, España avisó a la Red de Alerta alimentaria de la Unión Europea (Rasff) de 58 alertas, principalmente de Marruecos (13), Ecuador (11) y Australia (8), pero también hay de países como China, Perú, Pakistán, Egipto, Brasil, Reino Unido, Senegal, Chile, USA, Colombia o Túnez, entre otros.

Carta blanca para Marruecos

Por todo ello, nos hacemos eco de las declaraciones del agricultor que dio la voz de alarma con las fresas con hepatitis: “Solo se revisa el 10% de los productos que entran desde Marruecos”. El valenciano Cristóbal Aguado denuncia que Marruecos “tiene carta blanca de acceso a España y todos callan”.

El presidente de ASAJA, Pedro Barato, ha apuntado en la misma dirección: “No hay control en la llegada de los productos marroquíes, pero tampoco en el país de origen”, que es otro de los factores a tener en cuenta. “No hay trasparencia alguna, ni tampoco sobre el terreno se realizan inspecciones por parte de nuestro país, como sí ocurre con los envíos que nosotros realizamos a otros destinos, como por ejemplo a Estados Unidos”, lamenta. “Aquí Marruecos tiene carta blanca para hacer lo que quiera con sus productos, y todos callan, no sabemos realmente qué les debemos para que esto sea así”, incide.

Aguas Fecales

La principal sospecha que realizan las asociaciones agrarias es que la contaminación de las fresas infectadas en Marruecos se haya producido por el riego de las explotaciones “con aguas fecales”. Se trata de una práctica que se ha denunciado, de momento sin éxito, en otras ocasiones y que también afecta a productos como la lechuga, el tomate o las sandías que también llegan del país africano.

El sindicato agrario COAG recuerda que en los denominados terceros países no se respetan ni las medidas medioambientales (utilizan productos prohibidos en Europa) ni tampoco cuentan con unas condiciones laborales adecuadas. “Pueden vender luego más barato en los lineales españoles porque nosotros tenemos muchos más gastos y ellos vendiendo por debajo de nuestros costes consiguen ganar más”.

Y todo ello mientras que agricultores y ganaderos europeos empiezan a rebelarse contras las políticas medioambientales y fiscales implantadas en la UE en virtud de la Agenda 2030, cuyo objetivo, en teoría, persigue reducir las emisiones de CO2 de este particular sector mediante prohibiciones y restricciones de todo tipo que, en última instancia, terminan encareciendo sus productos, sobre todo si se comparan con las importaciones que llegan de terceros países, que no cumplen tales condiciones.

Cambio climático y costes de producción

El fuerte aumento de costes de producción derivado de la creciente y asfixiante regulación climática y la ventaja competitiva que esto supone para otros países de fuera de la UE, al poder ofrecer productos más baratos.

Y estrategia de la Unión Europea razonada en los objetivos de la Agenda 2030 es encarecer la producción agrícola y ganadera de los países miembros con la excusa de combatir el cambio climático. Tanto la UE como ONU o incluso la OMS (Organización Mundial de la Salud) le han declarado la guerra a la agricultura y ganadería tradicionales. De ahí surgen, precisamente, las nuevas exigencias medioambientales y subidas fiscales que, en última instancia, aplican los gobiernos de los diferentes países europeos.

Y prueba de ello es la intervención que protagonizó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, el pasado mes de diciembre, con ocasión de la cumbre internacional de la ONU sobre el clima (COP28) que tuvo lugar en Emiratos Árabes.

“Nuestros sistemas alimentarios están dañando la salud de las personas y del planeta. Los sistemas alimentarios contribuyen a más del 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero y representan casi un tercio de la carga mundial de enfermedades. Por lo tanto, es esencial transformar los sistemas alimentarios, cambiando hacia dietas más saludables, diversificadas y basadas más en plantas”.

Una nueva nutrición eco e intervencionismo

Y la OMS añade que “la COP28 ha cambiado las reglas del juego al poner los sistemas alimentarios en el mapa y vincular las acciones climáticas y nutricionales. La nutrición es la base de una vida sana y debemos garantizar que todos tengan acceso a dieta saludables y sostenibles”.

La OMS parte de la base de que alimentos como la carne, los huevos y aceites vegetales contribuyen hacia el desastre ambiental, promueven el calentamiento global, la sequía, el caos, el apocalipsis. Todos estos productos alimentarios emiten mucho CO2 y se debe reducir su consumo drásticamente.

Para hacerlo, la OMS plantea mayor intervencionismo en el sector primario, más si cabe aún; regulación, control y sumisión con más exigencias normativas e impuestos. Y todo ello, como denuncia el sector en toda Europa, supondrá “encarecer los costes de ciertas actividades agrícolas y ganaderas, elevando el precio de dichos alimentos, para que se reduzca la producción”.

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