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La sentencia que ‘Quequé’ y la SER no quieren que se viralice

4 Minutos

La audiencia extiende ‘la responsabilidad, con carácter solidario, a la cadena SER’ por su ‘connivencia con el autor de las expresiones menospreciativas’, hacia el periodista Alfonso Rojo

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado al locutor conocido como ‘Quequé’ y a la SER a pagar “41.800 euros por bullying, por haberse dedicado ‘insistentemente’ a insultar y vulnerar el honor de Alfonso Rojo”, relató ayer domingo el propio denunciante.

La sentencia señala como autor principal a Héctor de Miguel (‘Quequé’) y a la responsabilidad subsidiaria de la SER en la campaña de insultos, e incluso deberán pagar las costas, que ascienden a 10.000 euros.

Habida cuenta de las triquiñuelas que ciertos condenados pueden adoptar para restar proyección pública a sentencias tan desfavorables, como humillantes, LA BANDERA pasa a reproducir los párrafos más significativos de la misma.

¡Quequé sentencia!

La sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, cuya difusión se ha tratado de minimizar por parte de los condenados, explica lo siguiente:

“Sin mediar provocación directa por el Sr. Rojo al Sr. de Miguel, este le califica como ‘subnormal’, no una, sino hasta 16 veces, con evidente insistencia y animo recordatorio de su juicio peyorativo sobre el demandante, en comentarios de su programa radiofónico, canal de YouTube y en diversos tweets, para lograr una difusión continuada de dicha opinión con el propósito de lograr extenderla a una mayor audiencia, incitando a su difusión por cualquier red social, creando premios, dominios de web…”

Para la Audiencia, “Dicha difusión que pretendía extender tal muestra de desprecio hacia el Sr. Rojo, resulta probada con la documental reportada por el demandante”.  

“Resulta evidente que los enfoques y modos de pensar del Sr. Rojo y del Sr. de Miguel pueden no ser coincidentes, incluso ser notoriamente opuestos”, señala el documento, “pero tal discrepancia no justifica ofensas notoriamente innecesarias al fin perseguido, que la realidad social actual no permite, ni tampoco ampara un pretendido ius retorquendi [cuando un difamado responde al ofensor con otro atentado al honor] utilizado de modo reiterativo y continuado el insulto”.

‘Cabe amparar la ironía o el ingenio, nunca el insulto, en la connotación de humillación social’

El tribunal recuerda que “cabe amparar la ironía o el ingenio, nunca el insulto, en la connotación de humillación social, que tiene para cualquier persona, aun cuando sea un personaje público”.

Por tanto, la Audiencia no considera “nada irónico ni ingenioso, tildar de modo repetitivo de ‘subnormal’ a una persona con la que se discrepa, exigiendo un premio con su nombre unido a tal apelativo para el demandante, o hacer un llamamiento en las redes sociales para lograr una vinculación inmediata de tal adjetivo peyorativo con el actor en Google o Wikipedia alterando su perfil, o crear un dominio web en tal sentido”.

‘Cruel situación de bulling, que merece un justificado reproche social’

De hecho, la sentencia considera que “resulta lamentable un acoso semejante entre profesionales, semejándose a una cruel situación de bulling, que merece un justificado reproche social, pues se pretende provocar una situación de humor a costa de la humillación y denostación de una persona a nivel social”.

“La expresión reseñada no solo es desagradable, ofensiva, e hiriente para la persona afectada, que se ve tachada de una merma intelectual por sus opiniones, sino que debe también tenerse en cuenta en este ataque al honor de D. Alfonso, el intento de los demandados de difundir y extender tal trato menospreciativo a la opinión de terceros por todos los medios de difusión posible, radio, canal de YouTube, cuentas de Twitter, páginas web…”, añade el documento.

‘Manifestaciones gratuitas e insultantes’ que fueron ‘fríamente planteadas’

La sentencia subraya “que se trata de manifestaciones gratuitas e insultantes, ya que no se encuentran enmarcadas en una discusión propia del tema debatido en el programa de radio, sino que aparecen aisladas y fríamente planteadas en los comentarios. Constatándose, incluso que a veces se advierte algún compañero del programa, que el comentario referido al Sr. Rojo no viene al caso”.

“Dicha gratuidad de los comentarios lo encontramos igualmente en los tweets, que se difunden a través de internet en una red social, y a las que no le podemos encontrar otra intención que la de la mera ofensa y mofa del demandante” especifica el tribunal.

Además, debe tenerse en cuenta, añade, “que el demandado conocía perfectamente que, al difundirse en Twitter, cualquier persona podría acceder a ellas y más concretamente los seguidores dentro de esta red social, a los cuales jalea cada vez que identifican el insulto de ‘subnormal’ con el Sr. Rojo.

Responsabilidad solidaria de la SER por su connivencia con Quequé

“Esta conducta de connivencia con el autor de las expresiones menospreciativas durante sucesivos programas de la cadena, unida a la participación en los beneficios económicos derivados de la divulgación, determina que es procedente esta extensión de la responsabilidad, con carácter solidario, a la cadena SER, en donde se han propagado las manifestaciones que constituyen la intromisión ilegítima, por el autor directo de dichos insultos.

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