Un informe de de Sicpa alerta que uno de cada veinte productos que llega a Europa es falso y generan pérdidas millonarias, de empleos y de pequeños comercios
Las falsificaciones amenazan gravemente a las pymes españolas en sectores que van desde la moda hasta el aceite de oliva. Según un informe de Sicpa, una empresa especializada en sistemas de seguridad, uno de cada veinte productos que entra en la Unión Europea resulta ilegal. Estas copias generan pérdidas millonarias y afectan directamente a las pequeñas y medianas empresas del país.
El comercio ilegal destruye valor, empleo y confianza del consumidor. En casos como gafas de sol, textiles o juguetes, también pone en riesgo la salud pública. Las pymes y el pequeño comercio sufren el impacto más duro de esta competencia desleal.
Sicpa calcula que casi uno de cada veinte productos que llega a la UE es falso, lo que provoca pérdidas de 50.000 millones de euros anuales y elimina más de 416.000 empleos en Europa. En España, el comercio ilícito causa 5.753 millones de euros en pérdidas directas y acaba con 45.000 puestos de trabajo.
Pymes desprotegidas y grandes empresas resisten
Mientras las grandes compañías despliegan equipos legales y estrategias de defensa durante años, las pymes asumen pérdidas, abandonan mercados o recortan su inversión en innovación ante la presión de la competencia desleal.
Los sectores más afectados en España incluyen el calzado, la moda y los artículos de cuero por su alta demanda y facilidad de copia. La perfumería y cosmética concentran el 16% de las pérdidas, y la electrónica de consumo (baterías, cargadores y pequeños dispositivos) representa otro segmento crítico.
Las falsificaciones tampoco respetan los alimentos y bebidas. En España, el aceite de oliva, quesos, ibéricos y productos lácteos sufren copias ilegales. El sector de bebidas alcohólicas pierde más de 380 millones de euros y más de 1.100 empleos.
El Observatorio Europeo de las Vulneraciones de los Derechos de la Propiedad Intelectual, dependiente de la EUIPO, advierte que las pymes con derechos vulnerados tienen hasta un 34% menos de probabilidades de sobrevivir cinco años. La competencia desleal no solo reduce ventas: deteriora la reputación de las marcas, genera confusión entre consumidores y desincentiva la inversión en innovación.
Las falsificaciones compiten incumpliendo normas fiscales, laborales y de seguridad
En España, los pequeños comercios y las empresas manufactureras con marca propia resultan especialmente vulnerables. Los productos falsificados compiten mediante el incumplimiento de normas fiscales, laborales y de seguridad, lo que obliga a las pymes a perder cuota de mercado, aceptar márgenes menores o renunciar a canales de venta.
El auge del comercio electrónico ha multiplicado los puntos de entrada de estos productos. Según el Observatorio de Vigilancia del Mercado en España, recogido por el digital Autónomos y Emprendedores, el 60% de las falsificaciones se venden a través de plataformas online, con envíos de pequeño volumen que llegan principalmente desde Asia, sobre todo en cosmética y ropa.












