El récord incluye 141 subidas de impuestos y cotizaciones y otra más encubierta por negarse a actualizar los tramos del IRPF con la inflación
El Instituto Juan de Mariana alerta en su último informe de que España vive un récord de presión fiscal. En 2024, los ingresos por impuestos y cotizaciones alcanzaron 591.679 millones de euros, equivalentes al 37,1% del PIB, la cifra más alta registrada.
Desde 2015, cuando se situaba en el 34,2%, el incremento resulta notable. La Comisión Europea proyecta que esta presión alcanzará el 38,3% del PIB en 2026, con una recaudación de 671.500 millones.
Los hogares sufren un golpe directo. Los impuestos directos que pagan las familias crecieron un 56,3% nominal y un 31,1% real desde 2018. Cada hogar entrega 1.657 euros más al año en términos constantes, y el esfuerzo fiscal directo subió del 13,6% al 15,9% de su renta bruta disponible.
La inflación actúa como impuesto silencioso
El informe documenta 141 subidas de impuestos y cotizaciones entre 2018 y 2026. En total, cada español paga 682 euros adicionales anuales y cada hogar, 1.657 € más.
En términos reales, añade el documento, el impuesto directo medio por español sube un 25,8%. El mayor incremento se produce entre 2021 y 2022, coincidiendo con la inflación no deflactada.
Al negarse el Gobierno a deflactar los tramos del IRPF pese a una inflación acumulada del 23,2% entre 2018 y 2025, el Gobierno generó una subida encubierta que recaudó más de 27.600 millones extra solo entre 2019 y 2023. Esta medida resulta especialmente regresiva para las rentas medias y bajas, recuerda el Instituto.
España avanza en dirección opuesta a la Unión Europea
Mientras diez países comunitarios redujeron su carga fiscal entre 2018 y 2024, España la elevó 2,2 puntos porcentuales, frente a la bajada media de 0,6 puntos en la UE-27. De esta forma, el país se coloca como el quinto donde más aumentó la presión tributaria.
Francia, Suecia o Alemania aliviaron la carga sobre las familias, pero España la endureció, situándose en el quinto puesto de mayores incrementos en la UE.
El gran aumento se concentra en el trabajo. Prácticamente todo el incremento recae sobre los salarios a través del IRPF y las cotizaciones sociales. El capital aporta solo 0,5 puntos, mientras el consumo registró una caída temporal por las rebajas de IVA que luego revirtieron.
La jubilación tampoco se libra del hachazo fiscal del Gobierno y tras los 65 años se paga aún el 31,3% de toda la carga fiscal vital, principalmente vía impuestos sobre el capital y el consumo.
El Gobierno castiga a la clase media
El IRPF castiga especialmente a la clase media. Su diseño aplica el tipo del 45% desde solo 60.000 euros, un umbral bajo comparado con otros países europeos. Un trabajador con 18.000 euros triplicó su IRPF desde 2018, mientras uno de 75.000 euros solo lo aumentó un 12%.
Un asalariado medio genera un coste laboral de 39.481 euros para su empresa, de los cuales el Estado se queda 21.144 euros (53,6%). El trabajador sólo retiene el 46,4%.
A lo largo de su vida, un individuo medio entrega 460.600 euros en impuestos: el 47,3% por trabajo, el 28,1% por consumo y el 24% por capital. Incluso tras los 65 años, se sigue soportando el 31,3% de la carga fiscal vital.
Esta política fiscal consolida una convergencia con Europa por la vía de los impuestos, no de la renta, y penaliza de forma clara a la clase media trabajadora, indica el informe.












