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Las fronteras abiertas de Francia explotan tras la victoria del PSG con un muerto y cientos de detenidos

La celebración de la Champions del PSG terminó convertida en una madrugada de muerte, disturbios y caos absoluto en las calles francesas.

Lo que debía ser una fiesta histórica para el equipo de Luis Enrique acabó dejando un muerto, más de 780 detenidos y escenas de violencia urbana que vuelven a poner el foco sobre el fracaso de las políticas de seguridad y fronteras abiertas en Francia.

Las imágenes de barricadas ardiendo, ataques a la policía y calles completamente descontroladas han provocado una enorme indignación dentro y fuera del país.

Un muerto y una noche completamente fuera de control

El balance de la madrugada ha sido demoledor.

Un aficionado perdió la vida y decenas de personas resultaron heridas durante los disturbios registrados tras la victoria del PSG en la Champions League.

Además, 57 agentes de policía sufrieron lesiones mientras intentaban contener el caos en París y otras ciudades francesas.

La situación degeneró rápidamente después del pitido final.

Miles de personas invadieron avenidas, carreteras y plazas mientras pequeños grupos violentos empezaban a levantar barricadas, lanzar fuegos artificiales y enfrentarse a las fuerzas de seguridad.

París volvió a vivir escenas propias de una batalla campal.

Francia revive el debate sobre inmigración y seguridad

Las imágenes han reactivado inmediatamente uno de los grandes debates políticos del país.

Cada vez más voces critican que las políticas de fronteras abiertas y la falta de control en determinados barrios han terminado alimentando una situación explosiva que Francia ya no consigue contener ni siquiera con despliegues masivos de policía.

Muchos de los disturbios más graves se produjeron precisamente en zonas especialmente tensionadas desde hace años por problemas de inseguridad, radicalización y violencia urbana.

Y la sensación de pérdida de control vuelve a crecer.

Ni los 22.000 agentes desplegados lograron evitar el caos

El Gobierno francés movilizó un operativo gigantesco para evitar incidentes durante la final.

Más de 22.000 policías y antidisturbios fueron desplegados en todo el país.

Pero no sirvió.

Las escenas de violencia se multiplicaron en París, Toulouse, Burdeos, Grenoble y otras localidades.

Hubo ataques contra vehículos, agresiones, barricadas incendiadas y enfrentamientos directos con la policía durante horas.

En algunos puntos incluso intentaron asaltar instalaciones relacionadas con el PSG y atacar comisarías.

La noche terminó dejando imágenes devastadoras para la imagen internacional de Francia.

La fiesta del PSG vuelve a acabar en tragedia

No es la primera vez.

Las grandes celebraciones deportivas vinculadas al PSG llevan años convirtiéndose en episodios de violencia extrema que las autoridades francesas parecen incapaces de controlar.

Y esta vez el resultado ha sido todavía más grave por la muerte registrada durante la madrugada.

Ahora el temor se centra en las próximas horas.

El PSG tiene previsto continuar las celebraciones oficiales en pleno centro de París y las autoridades preparan otro enorme despliegue policial para intentar evitar nuevos disturbios.

Pero en Francia muchos ya creen que el problema va mucho más allá del fútbol.

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