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Las pymes denuncian el hostigamiento y la persecución del Gobierno comunista de Pedro Sánchez

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Cepyme considera que el Sanchismo sigue tesis comunistas y pide a sus asociados una profunda defensa activa de la libertad de empresa

El pequeño empresario español está hasta las narices de Pedro Sánchez y de su gobierno sanchista. Así lo han expresado las pymes en la Asamblea General de Cepyme. “Queremos denunciar la situación de ataque que estamos sufriendo los empresarios, porque es injusta, porque lesiona nuestros legítimos derechos amparados en la Constitución y porque es objetivamente mala para nuestro país”. Y hacen un llamamiento a la “defensa activa” frente al “hostigamiento” del Gobierno y en “defensa de la libertad de empresa” y contra la política “persecutoria e incriminatoria” contra el empresariado.

Las pequeñas y medianas empresas españolas representan el 99,8% del tejido productivo y congregan 11 millones de empleos. Y han dicho ‘hasta aquí’ ante la injerencia y el control del Sanchismo que quiere imponer.

Y lo han expresado un manifiesto duro como jamás antes se ha redactado. Pedro Sánchez vuelve a hacer historia junto al 30% de sus votantes.

“Solo se podrá hacer frente a los ataques que sufrimos alzando la voz y levantando la cabeza con orgullo para reclamar nuestro papel protagonista en el crecimiento y el progreso de España, en la generación de innovación y, por supuesto, en la creación de empleo y en el sostenimiento de las políticas de bienestar. Nadie va a defendernos si no lo hacemos nosotros”, expresa el manifiesto titulado ‘Manifiesto de la pyme por la libertad de empresa’.ç

El Ejecutivo actúa de manera unilateral

El presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, ha cargado especialmente contra la última negociación de la reducción de la jornada, que es solo “el último ejemplo de cómo el Ejecutivo actúa de manera unilateral, sin evaluar sus medidas y perjudicando a la empresa. Lo cierto es que está demostrándose que hay poco espacio para la empresa privada ante un Gobierno que adopta tesis comunistas. Negociar en estas condiciones resulta muy difícil, a veces hasta nos parece estéril, pero hay que seguir negociando”.

Las pymes españolas reclaman la defensa de la libertad de empresa reconocida en el artículo 38 de la Constitución Española: por la dignidad empresarial; el cese del control y la sobrerregulación; el respeto a la negociación colectiva; la no intervención salarial; la flexibilidad interna y la no injerencia en los recursos de la empresa; cargas sociales y fiscalidad que no lastren la competitividad, y el respeto al diálogo social.

Excesivo control sobre las empresas

“La sobrerregulación y el excesivo control que se está imponiendo sobre la empresa, la política continuada de aumento de costes y cargas burocráticas, fiscales y sociales se combina con un discurso estigmatizador y un cambio de cultura que se está procurando sobre la figura del empresario basada en la persecución de los beneficios, la rentabilidad y el éxito en los negocios“.

Un peligroso comunismo

Las pymes consideran que el Sanchismo, como en otras esferas sociopolíticas, se acerca a un peligroso comunismo que lo quiere intervenir todo, hasta el mismo funcionamiento de la empresa. “El Gobierno ha actuado unilateralmente, mediante la imposición coercitiva, ignorando y menospreciando el diálogo social, la interlocución entre trabajadores y empresarios que durante cinco décadas han remado juntos por la eficacia y el consenso; supone un retroceso hacia fórmulas pretéritas e ineficaces”.

Para el Gobierno, dice el manifiesto de Cepyme, la empresa ha dejado de ser vista como un actor fundamental de la sociedad para ser utilizada “como un instrumento de polarización política. La ganancia de rentabilidad y los beneficios son perseguidos y se ha promovido políticamente una desvirtuación de lo que es la actividad empresarial. En base a ella, el Gobierno demanda el control y la intervención de dicha actividad condicionando de forma decisiva la asignación de los recursos empresariales a partir de diagnósticos erróneos y basados en un estereotipado negativo del empresario”.

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