El precio medio del alquiler llegó a los 1.176 euros mensuales el pasado año 2025
La crisis de acceso a la vivienda continúa agravándose en España y golpea especialmente a los jóvenes. En 2025, el precio medio del alquiler ya alcanza los 1.176 euros al mes, una cifra que obliga a muchos menores de 35 años a destinar prácticamente el total de su salario si quieren vivir solos.
Según los últimos datos del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE), alquilar una vivienda en solitario supone dedicar el 98,7% del sueldo medio juvenil. Incluso optar por compartir piso apenas reduce la presión económica, ya que el gasto representa un 33,6% de los ingresos mensuales.
La emancipación juvenil cae a mínimos históricos
El informe refleja una situación cada vez más complicada para la juventud española. Actualmente, solo el 14,5% de las personas entre 16 y 34 años vive fuera del hogar familiar, el porcentaje más bajo registrado desde 2006.
Además, la edad media de emancipación se sitúa ya en 30,2 años, muy por encima de la media de la Unión Europea, que ronda los 26,2 años.
El aumento del alquiler frena cualquier mejora laboral
Aunque algunos indicadores económicos han mejorado durante el último año, el encarecimiento de la vivienda ha anulado el impacto positivo. El salario medio de los jóvenes aumentó un 1,7% en 2025 y el desempleo juvenil cayó a niveles previos a la Gran Recesión, pero el incremento constante del alquiler sigue dificultando el acceso a una vivienda.
El propio Consejo de la Juventud reconoce que independizarse en solitario es “económicamente inviable” para gran parte de los jóvenes, incluso teniendo trabajo estable.
Más de siete de cada diez jóvenes trabajadores siguen viviendo con sus padres
La problemática no afecta únicamente a quienes están desempleados. El estudio señala que solo el 25,2% de los jóvenes con empleo consiguió emanciparse en 2025. Esto significa que la mayoría continúa residiendo en casa de sus padres debido al elevado coste de la vivienda.
Compartir piso tampoco evita el sobreendeudamiento
La opción del alquiler compartido tampoco garantiza estabilidad económica. Casi la mitad de los jóvenes que viven compartiendo vivienda —un 48,9%— se encuentra en situación de sobreendeudamiento, superando ampliamente el límite recomendado del 30% de los ingresos destinado al pago de vivienda.
A esto se suma el aumento del precio de las habitaciones, que ya alcanza una media de 400 euros mensuales tras años de fuerte demanda en las principales ciudades españolas.
Comprar una vivienda, cada vez más lejos para los menores de 35 años
El acceso a la compra de vivienda también se ha convertido en un objetivo prácticamente inalcanzable para buena parte de la juventud. El CJE estima que un joven tendría que dedicar el salario íntegro de más de 15 años para adquirir una vivienda media en España, cuyo precio supera actualmente los 223.000 euros.
Incluso accediendo a una hipoteca media de 173.280 euros, las cuotas mensuales rondan los 811 euros, una cifra difícil de asumir para muchos trabajadores jóvenes.
La ayuda familiar marca las diferencias
El informe advierte de que el acceso a la vivienda depende cada vez más del apoyo económico familiar y no solo de tener empleo o formación. En consecuencia, la situación económica de origen condiciona cada vez más las posibilidades de emancipación.
Aumenta el riesgo de pobreza entre los jóvenes
La presión del mercado inmobiliario también tiene consecuencias sociales directas. Actualmente, el 29,3% de los jóvenes en España está en riesgo de pobreza o exclusión social. Tras pagar el alquiler, ese porcentaje se eleva hasta el 43%.
Incluso entre quienes tienen empleo, uno de cada cinco jóvenes se encuentra en situación de pobreza, lo que evidencia la dificultad de construir un proyecto de vida independiente.
Mientras tanto, organismos como el Banco de España ya alertan sobre la caída del acceso a la vivienda en propiedad entre menores de 40 años y el riesgo de consolidar una generación sin capacidad para acceder a una hipoteca ni generar patrimonio propio.













