Compró una cerveza para disimular antes de tratar de robar una tablet y amenazar a la dueña, pero fue arrestado rápidamente por la Policía Nacional
Agentes de la Policía Nacional han detenido en la capital de Menorca a un varón de 45 años y origen marroquí como presunto autor de un delito de robo con violencia e intimidación en un pequeño comercio del centro de Mahón. El incidente ha generado alarma entre los comerciantes y vecinos de la zona por la actitud agresiva del detenido marroquí.
Según fuentes policiales y el relato de la propietaria, el marroquí entró al establecimiento como un cliente cualquiera. Pidió una cerveza, que pagó sin problemas aparentes, con el objetivo de no levantar sospechas. Sin embargo, en el momento en que la dependienta se descuidó, el individuo introdujo el brazo por encima del mostrador e intentó apoderarse de una tablet que se encontraba en la zona de caja.
Al ser sorprendido por la propietaria, que trató de impedirlo, el hombre reaccionó de forma violenta. La increpó, la intimidó con gestos y palabras amenazantes, y finalmente se llevó la cerveza que acababa de adquirir mientras intentaba huir del lugar. La víctima, aunque atemorizada, logró alertar de inmediato a la Policía Nacional y proporcionar una descripción precisa del agresor.
Gracias a la rápida actuación de los agentes y a las cámaras de seguridad del comercio y de la vía pública, el marroquí fue localizado y detenido en las inmediaciones apenas unos minutos después del intento de robo.
El hombre, que responde a las iniciales A.M.M. y cuenta con antecedentes por delitos similares, fue trasladado a dependencias policiales para ser interrogado y puesto posteriormente a disposición judicial.
Marroquí muy agresivo
La investigación continúa abierta para determinar si el detenido está relacionado con otros incidentes recientes en la isla, en un contexto donde los robos en establecimientos comerciales han aumentado ligeramente en los últimos meses en algunas zonas de Baleares.
La propietaria del comercio ha manifestado su alivio por la rápida intervención policial, aunque ha reconocido sentirse «muy asustada» por la agresividad mostrada.
El detenido permanece bajo investigación por robo con intimidación, un delito que podría acarrear penas de prisión si se confirman las circunstancias agravantes.












