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Marruecos vuelve a usar el racismo como arma para convencer a Thiago Pitarch y “cazar” talentos de España

Marruecos señala el enfado de Lamine Yamal con los cánticos islamófobos para decantar la decisión del centrocampista del Real Madrid

Marruecos mantiene su agresiva estrategia para reforzar su selección de cara al Mundial 2030 y no duda en recurrir a argumentos extradeportivos. Siguiendo el exitoso ejemplo argentino con los llamados “Europibes” (Garnacho, Nico Paz o Pablo Maffeo), la federación alauí ha intensificado la vigilancia sobre jóvenes talentos europeos con doble nacionalidad, especialmente aquellos que aún no han debutado con España.

El caso más reciente es el del centrocampista Thiago Pitarch, de 18 años, que ha ocupado el puesto de Jude Bellingham en el Real Madrid durante la lesión del inglés y ha rendido a gran nivel. Sin embargo, Luis de la Fuente no le convocó en el último parón internacional, lo que deja abierta la puerta a que el jugador elija representar a Marruecos.

España-Egipto

La federación de Marruecos no ha perdido el tiempo y ha convertido el reciente episodio protagonizado por Lamine Yamal en su principal argumento. Tras el partido España-Egipto, el delantero del Barcelona denunció públicamente cánticos islamófobos dirigidos contra él y condenó el uso de la religión como burla, recordando que “el fútbol debe ser un espacio de respeto”.

Desde Marruecos se interpreta este incidente como una prueba del “racismo” existente en España y lo utilizan para generar dudas en jugadores con raíces migrantes. “Para muchos la elección no es solo deportiva, sino emocional e identitaria. Sentirse respetado y respaldado por la afición es clave”, señala el medio Rue20, muy cercano a la federación alauí.

Sentimiento de pertenencia

Según esta línea argumental, mientras España ofrece estructura y visibilidad, Marruecos representa “orgullo, identidad y un fuerte sentimiento de pertenencia”. Por eso confían en que episodios como el vivido por Yamal en Cornellá puedan inclinar la balanza de Pitarch y otros perfiles similares hacia la selección africana.

Con esta estrategia, Marruecos busca evitar un nuevo “caso Yamal” y seguir engrosando su plantilla con jugadores formados en las mejores canteras europeas. La presión ya está servida.

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