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Masacre en Nigeria: decenas de Cristianos mueren durante el Domingo de Ramos a manos de yihadistas

El islamismo sigue masacrando a los cristianos en África ante el silencio de buena parte de la comunidad internacional

Un nuevo episodio de violencia sacudió Nigeria el domingo 29 de marzo de 2026, cuando entre 26 y 40 personas fueron asesinadas en la comunidad de Angwan Rukuba, en Jos, estado de Plateau, según reportes locales y organizaciones de derechos humanos. El ataque tuvo lugar alrededor de las 7:50 p.m., en plena celebración del Domingo de Ramos, cuando hombres armados, presuntamente vestidos con uniformes de camuflaje y desplazándose en motocicletas, irrumpieron en el barrio de Gari Ya Waye, de mayoría cristiana y cercano a la Universidad de Jos, abriendo fuego contra residentes en bares y áreas residenciales.

Testigos describieron escenas de terror, con cuerpos en las calles y heridos trasladados a hospitales locales mientras el caos se extendía varios minutos antes de que los atacantes huyeran hacia las zonas montañosas cercanas.

Ataque dirigido en medio de la Semana Santa

Grupos cristianos y residentes locales atribuyen el ataque a milicias Fulani o extremistas yihadistas, en el marco de los conflictos recurrentes por tierras y tensiones religiosas en el centro de Nigeria. Organizaciones internacionales de monitoreo de persecución religiosa, como Open Doors e International Christian Concern, confirmaron al menos 30 muertos, entre ellos mujeres, niños y estudiantes universitarios. La Policía del estado inicialmente reportó 14 fallecidos, pero la cifra aumentó a medida que se recibían más reportes de hospitales. Decenas de personas resultaron heridas y reciben atención médica de urgencia.

Respuesta del gobierno local

El gobernador del estado de Plateau, Caleb Mutfwang, visitó la zona el lunes 30 de marzo y calificó el ataque como “bárbaro e injustificado”. Anunció apoyo financiero para los tratamientos de los heridos y los funerales de las víctimas, además de ordenar un toque de queda de 48 horas en Jos North para permitir operaciones de seguridad. “Esto nos duele a todos”, declaró Mutfwang, instando a la población a no tomar justicia por mano propia mientras las fuerzas de seguridad patrullan la zona.

Reacciones de la comunidad

La comunidad de Angwan Rukuba, con fuerte presencia estudiantil, respondió con protestas al día siguiente, desafiando el toque de queda para exigir mayor protección y el fin de la violencia recurrente. La Archidiócesis de Jos y organizaciones de derechos humanos calificaron el ataque como selectivo contra cristianos durante una fecha simbólica del calendario litúrgico. Este suceso se suma a la larga serie de conflictos en la región del Middle Belt entre pastores Fulani y agricultores cristianos, que han dejado miles de muertos en los últimos años.

Aunque las autoridades sostienen que se trata de un acto de bandidaje generalizado, analistas y residentes locales vinculan la masacre a patrones de persecución religiosa contra minorías cristianas en Nigeria, considerado por varias ONG como el país más peligroso del mundo para los fieles de esta fe. La Universidad de Jos suspendió temporalmente sus actividades académicas por motivos de seguridad. La investigación sigue en curso, pero hasta ahora no se han registrado detenciones.

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