La primera ministra italiana ha impuesto también bonificaciones fiscales para el sector del transporte
El Gobierno de Giorgia Meloni ha puesto en marcha una nueva medida fiscal para reducir el precio de los carburantes en Italia. A través de un decreto aprobado por el Consejo de Ministros, el Ejecutivo plantea una rebaja de impuestos sobre la gasolina y el diésel que permitirá un descenso aproximado de 25 céntimos por litro.
Esta iniciativa tiene como objetivo principal mitigar el impacto del encarecimiento de la energía en la economía y evitar que la subida de los combustibles repercuta en el coste de vida de los ciudadanos. La reducción fiscal busca contener el efecto dominó sobre otros productos y servicios, especialmente en un contexto de inflación.
Además, el plan del Gobierno incluye incentivos específicos para el sector del transporte. En concreto, se ha establecido una bonificación fiscal del 26%, pensada para reducir los costes operativos de empresas y profesionales, y así impedir que el incremento del combustible se traslade al precio final de bienes y servicios.
El vicepresidente, Matteo Salvini, ha subrayado que esta medida tendrá una aplicación inmediata, lo que permitirá a Italia situarse con precios de carburante más competitivos frente a otros países europeos como Alemania, Francia, España o Reino Unido.
A diferencia de otros gobiernos europeos, que han optado por aplicar regulaciones sobre la evolución de los precios sin modificar la carga impositiva, Italia apuesta por una reducción directa de impuestos. En algunos países, como Alemania, los gravámenes representan una parte importante del precio final del combustible, lo que limita el impacto de otras medidas.
Con esta estrategia, el Ejecutivo italiano refuerza su apuesta por aliviar de forma inmediata el bolsillo de los consumidores, en medio de un escenario internacional marcado por la volatilidad y la presión al alza en los precios energéticos.












