Italia avanza con su ley para prohibir el islamismo radical. Georgia Meloni también endurecerá las penas relacionadas con los matrimonios forzados
A Georgia Meloni se la puede considerar la guía europea en la lucha contra la inmigración radical e irregular. El faro en la oscuridad. Y trabaja con una ley que busca reforzar el control sobre el separatismo islámico y establecer nuevas normas de seguridad y transparencia.
El Gobierno de Italia, liderado por Hermanos de Italia (FDI), ha reactivado un paquete legislativo que incluye la prohibición del burka y del niqab en lugares públicos. También quiere imponer mayores restricciones a la financiación de mezquitas y asociaciones religiosas procedente del extranjero.
El proyecto contempla sanciones económicas para quienes utilicen prendas que cubran completamente el rostro. La medida tiene un doble objetivo: Proteger la seguridad de los ciudadanos… Y preservar la dignidad de las mujeres italianas y extranjeras, que no deben ser reducidas al anonimato tras un velo.
Las autoridades subrayan que esta iniciativa pretende combatir los llamados “crímenes culturales” y frenar la expansión del fundamentalismo y del separatismo religioso en Italia. Además, como señala La Gaceta, el texto legislativo introduce la obligación de que las entidades islámicas que reciban fondos del exterior informen al Estado sobre todas sus fuentes de financiación.
De esta manera, el control de los flujos económicos será uno de los pilares de la nueva normativa. Por ese motivo, Italia considera imprescindible reforzar la supervisión sobre los fondos destinados a la creación de centros de culto.
Por otro lado, Italia plantea endurecer las penas relacionadas con los matrimonios forzados o concertados bajo coacción religiosa. En estos casos, las sanciones podrían alcanzar hasta siete años de prisión. Esto se une a penalizar prácticas como los exámenes de virginidad o la certificación médica de la misma, con penas de dos a cinco años de cárcel.
Convivencia y transparencia
Desde el Ejecutivo se insiste en que la propuesta no busca limitar la libertad religiosa, sino garantizar la convivencia y la transparencia. “No puede tolerar comportamientos que entren en conflicto con nuestros principios y valores fundamentales”, ha señalado Hermanos de Italia en un comunicado.
Como señala La Gaceta, Meloni y su equipo reconocen que parte de la inspiración proviene del modelo francés, donde la prohibición del burka fue introducida en 2011. Desde entonces, países como Austria, Bélgica, Dinamarca, Países Bajos, Suiza o Turquía han adoptado medidas similares para reforzar la seguridad pública.








