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El ministerio de Cultura admite que 479.790 euros del bono cultural se gastaron en discotecas y usos ilícitos

El ministro Urtasun tacha de ‘irrisoria’ la cantidad gastada ilegalmente en la 1ª edición y silencia cuánto se desperdició en las otras tres

Sólo revela la cifra de la primera edición. El Ministerio de Cultura admite que detectó 479.790 euros de la primera edición del bono cultural joven que se gastaron en usos no permitidos, como juergas en discotecas y copas.

Esos pagos prohibido por las bases del programa se usaron principalmente para pagar entradas de discotecas que incluían consumiciones. Las autoridades detectaron los usos indebidos a través de controles y verificaciones de los justificantes presentados por los beneficiarios y los establecimientos adheridos.

Opacidad con los pagos irregulares de las cuatro ediciones

El departamento que dirige Ernest Urtasun explicó que esta práctica irregular se produjo desde la primera edición del bono y proporcionó datos correspondientes solo a las dos primeras convocatorias, aunque ya se lanzaron cuatro en total, por lo que la cantidad real probablemente supera esa cifra.

El bono cultural consistente en usar el dinero público para abonar 400 euros a jóvenes que cumplen 18 años para consumir, en teoría, productos y actividades culturales.

Urtasun calificó las cantidades de «irrisorias» porque representan el 0,3 % del gasto total ejecutado en esas dos ediciones, mientras que el 99,7 % restante se destinó correctamente a bienes y servicios permitidos, como libros, cine, teatro o conciertos.

Un programa de 200 millones y ‘sólo’ se desperdiciaron 480.000 euros públicos

El Ministerio subrayó que el bono cultural joven constituye la iniciativa con mayor dotación presupuestaria de la cartera, con alrededor de 200 millones de euros anuales, y busca fomentar el acceso a la cultura entre los jóvenes que alcanzan la mayoría de edad.

El programa divide la ayuda en tres tramos: 200 euros para artes en vivo, patrimonio y audiovisuales; 100 euros para productos físicos como libros o discos; y otros 100 euros para suscripciones digitales o prensa.

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