El anuncio llega justo tras el brote del crucero y desata sospechas de “casualidad imposible”, mientras crecen las críticas a la OMS y a la ministra de Sanidad
La farmacéutica estadounidense Moderna ha anunciado el inicio de trabajos para desarrollar una vacuna contra el hantavirus, una enfermedad para la que, tras más de 80 años desde su identificación, no existe inmunización eficaz.
El anuncio, realizado en plena alerta internacional por el brote detectado en el crucero ‘MV Hondius’, ha tenido un impacto inmediato en los mercados: la compañía se disparó cerca de un 12% en Bolsa.
El contexto ha sido determinante. El brote en el crucero, que deja ya tres fallecidos, ha encendido las alarmas sanitarias globales, aunque los expertos insisten en que el riesgo de expansión es, por ahora, limitado. Sin embargo, la coincidencia temporal entre el suceso y el anuncio de Moderna ha generado una oleada de críticas y sospechas en distintos ámbitos.
Desde la compañía aseguran que los trabajos se encontraban en fase preclínica incluso antes del brote y que responden a su compromiso con el desarrollo de soluciones frente a enfermedades infecciosas emergentes. El proyecto se realiza en colaboración con el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de Estados Unidos y con la Universidad de Corea.
Casualidad difícil de creer
Pese a estas explicaciones sobre el hantavirus, numerosas voces denuncian lo que consideran una “casualidad difícil de creer”: ocho décadas sin avances significativos y, justo tras un episodio mediático con víctimas mortales, se anuncia una posible vacuna que impulsa con fuerza la cotización bursátil de la farmacéutica. Pero a estas personas pensantes ya se les califica de ‘locos conspiracionistas’.
Las críticas también han alcanzado a organismos internacionales y autoridades políticas. Algunos sectores hablan abiertamente de “bochorno sanitario internacional” y apuntan a una supuesta connivencia entre grandes farmacéuticas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y gobiernos como el de Pedro Sánchez. En el foco se sitúa especialmente la ministra de Sanidad, Mónica García, recientemente vinculada a la OMS, lo que ha alimentado aún más las suspicacias.
Por el momento, no hay evidencias que respalden estas acusaciones, pero el episodio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la transparencia en la gestión de crisis sanitarias y el papel de la industria farmacéutica en escenarios de emergencia global.














Mié 13 mayo 2026 @ 10:20
Oye tú, qué casualidad que una farmacéutica anuncie una vacuna contra un virus que lleva décadas sin vacuna, justo después de que el virus esté adquiriendo notoriedad.