La crisis del crucero del hantavirus vuelve a incendiar el choque político entre el Gobierno y Canarias. Mónica García ha cargado contra Fernando Clavijo por sus acusaciones sobre el operativo del MV Hondius y le ha reprochado no haber estado presente “cuando había que trabajar” en el dispositivo desplegado en Tenerife.
Mónica García pasa al ataque por el hantavirus
La ministra de Sanidad ha elevado el tono contra el presidente canario tras varios días de reproches por la llegada del MV Hondius al puerto de Granadilla. García sostiene que el operativo se desarrolló con cooperación técnica, coordinación sanitaria y presencia del Gobierno central, pero con una ausencia llamativa: la de Clavijo.
“Le he echado de menos en el operativo”, afirmó la ministra, que asegura que durante dos días estuvo sobre el terreno monitorizando decisiones y gestionando un dispositivo que tenía todos los ojos puestos encima.
La frase no es menor. En plena crisis sanitaria, García no solo defiende la actuación del Ejecutivo, sino que acusa a Clavijo de alimentar “conspiraciones” alrededor del desembarco.
El choque por el MV Hondius deja al Gobierno canario señalado
García sí diferenció entre el trabajo técnico del Gobierno canario y la posición política de su presidente. Según la ministra, la Dirección General de Salud Pública de Canarias participó en los protocolos y decisiones, mientras Clavijo mantenía una ofensiva pública contra Madrid.
La polémica viene de lejos. La Bandera ya contó la larga noche de choques entre Clavijo y el Gobierno a cuentas del hantavirus, con el pulso por el fondeo del buque y el traslado de pasajeros.
También se publicó que el MV Hondius podrá zarpar a última hora de mañana tras concluir las repatriaciones, una pieza clave para entender el cierre del operativo tras el desembarco de decenas de viajeros.
La acusación más grave sobre el supuesto positivo oculto
Uno de los puntos más delicados ha sido la acusación de Clavijo sobre un supuesto positivo ocultado por el Gobierno. García lo niega y sostiene que se trató de un resultado dudoso en Cabo Verde que posteriormente fue negativo, con valoración de organismos internacionales como la OMS y el ECDC.
La ministra insiste en que el caso estadounidense señalado no justificaba hablar de ocultación deliberada y defiende que el Ejecutivo actuó siguiendo criterios sanitarios.
En paralelo, La Bandera ya informó de que se confirma un positivo en hantavirus entre los españoles del crucero HV Hondius, dentro de una crisis que ha mantenido en cuarentena a los pasajeros españoles trasladados al Gómez Ulla.
Un operativo convertido en batalla política
El desembarco del crucero no fue solo una cuestión sanitaria. Fue una prueba de resistencia institucional. España asumió la recepción del buque, el traslado de los españoles y la coordinación con otros países para repatriar a pasajeros extranjeros.
García presume de un operativo “minucioso” y casi “exagerado” en la separación de grupos, autobuses y vuelos. Su mensaje político es claro: había 14 españoles a bordo y no podían quedar abandonados en el barco.
Clavijo, por su parte, mantiene que Canarias no debía asumir riesgos por decisiones tomadas desde Madrid. Esa tensión ya quedó reflejada cuando La Bandera publicó la crisis por el crucero con hantavirus y la acusación de Canarias a Pedro Sánchez de censura.
La guerra del relato ya está servida
La batalla ahora no está solo en el virus, sino en quién gana el relato. García quiere presentar el operativo como una demostración de músculo sanitario. Clavijo intenta convertirlo en un ejemplo de imposición del Gobierno central sobre Canarias.
Y en medio quedan los pasajeros, los técnicos sanitarios, los protocolos y una pregunta incómoda: ¿se gestionó una emergencia o se utilizó políticamente una crisis sanitaria?
Lo que parece evidente es que el MV Hondius ya no es solo el crucero del hantavirus. Es el nuevo campo de batalla entre Sanidad, Moncloa y el Gobierno canario.













