La policía sospecha que el grupo, nacido en Cataluña, atacó a los adultos como protesta porque les obligaban a rezar cuando no querían
Los Mossos d’Esquadra han arrestado a ocho adolescentes marroquíes con edades entre 16 y 18 años por causar desórdenes y agredir a varias personas en las cercanías de la mezquita Al-Fath de Manresa durante la celebración del Ramadán, entre el 19 y el 24 de febrero.
La trifulca se inició el 19 de febrero, cuando estos jóvenes magrebíes ingresaron en el templo, en la Vía de Sant Isidre, mientras los asistentes estaban en oración y empezaron a proferir insultos y a provocar, sabiendo que, conforme a su fe, los fieles no pueden interrumpir su rezo. Llegaron incluso a golpear a uno en la cabeza.
Un fiel apaleado y piedras contra los Mossos
Al finalizar la oración, los interpelados confrontaron a los jóvenes respecto a su actitud, lo que originó nuevos enfrentamientos. Más tarde, persiguieron a uno de los fieles que les había mencionado que su conducta no era adecuada y lo apalearon en la calle.
Durante los días siguientes, hasta el 24 de febrero, se incrementaron este tipo de actos violentos, lo que llevó a la comunidad religiosa a solicitar ayuda a los Mossos, quienes aumentaron su presencia alrededor de la mezquita en los momentos de mayor afluencia para que los feligreses pudieran realizar sus oraciones de forma segura.No obstante, los jóvenes también lanzaron piedras a los agentes, pero afortunadamente no se registraron heridos ni daños materiales.
Marroquíes cometen delitos contra los sentimientos religiosos de los musulmanes
Según informa El Caso, los investigadores sitúan la trifulca en el contexto de un conflicto dentro de la comunidad musulmana y sospechan que este grupo, la mayoría de origen marroquí aunque nacieron en Cataluña y actúan así, porque les obligan a asistir a oraciones durante el Ramadán cuando no les apetece.
Finalmente, el 11 de marzo, tras varias gestiones y algunas identificaciones previas, los Mossos de la comisaría de Manresa apresaron al grupo de jóvenes, compuesto por siete menores y un joven de 18 años, como supuestos responsables de delitos de lesiones, amenazas, disturbios públicos y un delito contra la libertad religiosa.












