«Von der Leyen quiere la ruina de los húngaros» ha denunciado el primer ministro
El Ejecutivo de Viktor Orbán ha rechazado la solicitud de Comisión Europea para eliminar los precios regulados de los combustibles, una medida que, según el Gobierno húngaro, afectaría directamente al bienestar de los ciudadanos. Desde Budapest aseguran que esta petición, impulsada por la presidenta Ursula von der Leyen, pone en riesgo la estabilidad económica del país.
El ministro Gergely Gulyás confirmó que Bruselas exigió la suspensión inmediata de los precios protegidos, algo que Hungría ha descartado de forma tajante. En este sentido, criticó la estrategia energética comunitaria, calificándola de poco realista, ya que Europa continúa dependiendo de fuentes externas mientras mantiene sanciones que limitan el suministro energético.
Desde el Gobierno húngaro destacan que el país mantiene actualmente precios de combustible relativamente bajos y dispone de reservas suficientes para cerca de tres meses. Esta situación permite, según Gulyás, garantizar estabilidad en el mercado y proteger a los hogares frente a la volatilidad internacional y la crisis energética.
Otro de los puntos clave abordados fue el plan energético del Partido Tisza. El ministro advirtió que esta propuesta implicaría el fin de la energía asequible al alinearse con las directrices de Bruselas. Según sus estimaciones, los costes para las familias aumentarían considerablemente: la electricidad subiría alrededor de 16.000 florines mensuales, el gas unos 31.000 y el combustible cerca de 50.000, lo que supondría más de un millón de florines adicionales al año por hogar.
Desde el entorno del partido gubernamental Fidesz insisten en que las políticas europeas buscan eliminar las ayudas energéticas, acusando directamente a Von der Leyen de perjudicar a la población húngara. Además, señalaron que los representantes de Tisza en el Parlamento Europeo han respaldado medidas orientadas a retirar las subvenciones energéticas.
En el plano político, Gulyás también se refirió a la polémica sobre una posible injerencia de servicios de inteligencia extranjeros en procesos electorales, mostrando su confianza en que la coalición gobernante Fidesz-KDNP revalidará su mayoría.
Para concluir, el Ejecutivo reafirma su postura: Hungría seguirá resistiendo la presión externa y mantendrá políticas enfocadas en garantizar energía asequible, estabilidad económica y protección para las familias.












