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Baleares colapsa por la avalancha de pateras mientras el Gobierno paga casi medio millón para hacerlas desaparecer

La crisis de las pateras en Baleares vuelve a dispararse. El Gobierno ha destinado 434.956 euros para retirar y destruir las embarcaciones utilizadas en la inmigración irregular justo cuando las llegadas se han incrementado un 130% en el último semestre. Solo en tres días han arribado 300 personas en 15 pateras.

La imagen es contundente. Y el dato, aún más.

La tensión migratoria en Baleares ya no es puntual. Es constante.

300 personas en 72 horas y un contrato urgente para retirar pateras en Baleares

Tras semanas marcadas por temporales y mala mar, la calma meteorológica ha traído consigo un repunte brusco. Según el Govern balear, en apenas tres días han llegado 300 inmigrantes a Mallorca, Ibiza y Formentera en 15 embarcaciones.

El Ejecutivo central, a través del Ministerio de Política Territorial, ha reaccionado con una licitación pública para contratar un servicio específico de retirada y destrucción de pateras en Ibiza y Formentera. El presupuesto asciende a casi 435.000 euros y tendrá una duración inicial de un año, prorrogable otro más.

En los pliegos se reconoce que la llegada de este tipo de embarcaciones ha aumentado un 130% en el último semestre. Y se admite algo más: la Administración no tiene medios propios suficientes para afrontar el volumen actual.

La empresa adjudicataria será activada cada vez que sea necesario retirar y destruir embarcaciones, en función del número y ubicación de las mismas.

El argumento medioambiental y la presión operativa

El documento oficial justifica la medida en la necesidad de evitar la acumulación de restos en el litoral y cumplir con controles medioambientales. Es decir, no se trata solo de gestionar la llegada de personas, sino también de eliminar los residuos que dejan las travesías.

Pero el trasfondo es evidente: el flujo no se frena.

Los datos recopilados por la Delegación del Gobierno reflejan que entre enero y febrero de 2026 han llegado 695 personas en 35 pateras. En todo 2025 fueron 7.321 personas en 401 embarcaciones.

En apenas 14 meses, el archipiélago ha recibido 8.016 inmigrantes irregulares en 436 pateras.

Las cifras dibujan una tendencia clara.

El debate del efecto llamada vuelve al centro político

Desde el Govern que preside Marga Prohens vinculan este repunte al anuncio del presidente Pedro Sánchez de regularizar a medio millón de inmigrantes en situación irregular.

La tesis es directa: el anuncio genera expectativas y alimenta la actividad de las mafias.

Argumentan que muchos migrantes desconocen los requisitos reales para acceder a una regularización y emprenden el viaje convencidos de que podrán quedarse automáticamente.

El portavoz parlamentario del PP balear, Sebastià Sagreras, ha advertido que la presión migratoria “ya no es asumible”. Solo el 25 de febrero se registraron siete intervenciones en un solo día, con rescates y llegadas en distintos puntos del archipiélago.

Entre los cuatro consells insulares hay actualmente 714 menores extranjeros no acompañados tutelados.

El sistema de acogida vuelve a estar al límite.

Rescates en cadena y rutas activas

La secuencia de un solo día ilustra la magnitud del fenómeno:

A las 02:30, 30 personas fueron rescatadas a 44 millas al este de Ibiza.
Cuatro horas después, 15 personas llegaron a Pilar de la Mola, en Formentera.
A media mañana, otras 14 personas fueron atendidas cerca de Cabrera.
Horas después, 13 más al sur de Mallorca.
Y durante la jornada se notificaron nuevas embarcaciones con decenas de migrantes procedentes de África.

La ruta argelina hacia Baleares se ha consolidado como alternativa a Canarias.

Un escenario que ya anticipaba el análisis publicado en labandera.es sobre cómo Baleares se convierte en la nueva Canarias de la inmigración irregular, donde se advertía del crecimiento sostenido de llegadas y del cambio de presión migratoria en el mapa español.

Un contrato que evidencia el cambio de escenario

Más allá del debate político, el dato clave es administrativo: el Estado ha presupuestado casi medio millón de euros únicamente para destruir pateras.

  • No para reforzar fronteras.
  • No para ampliar plazas de acogida.
  • No para cooperación internacional.

Para retirarlas cuando ya han llegado.

El contrato, además, contempla que se licitará uno nuevo cuando se agote la partida presupuestaria, lo que anticipa que el fenómeno no se considera coyuntural.

La pregunta que flota en el ambiente es inevitable: si el ritmo se mantiene, ¿cuánto costará gestionar la presión migratoria en 2026?

Baleares ante un punto de inflexión

Las Islas Baleares nunca habían sido el epicentro del debate migratorio nacional. Hoy lo son.

Con más de 8.000 llegadas irregulares en poco más de un año y un incremento del 130% en solo seis meses, el archipiélago vive un punto de inflexión.

El Gobierno central apuesta por reforzar la gestión logística y medioambiental.
El Govern balear reclama cambios estructurales en la política migratoria.
Y mientras tanto, las llegadas continúan.

La crisis no es solo una cifra. Es una fotografía repetida cada madrugada.

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