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Arde el módulo más conflictivo de La Purísima tras una pelea masiva de MENAS y los vigilantes estallan por abandono total

El centro de menores La Purísima en Melilla vuelve al foco tras una pelea multitudinaria que terminó en incendio dentro de sus instalaciones. El módulo 4 ardió la noche del sábado 14 de febrero, en torno a las 23:30, elevando el riesgo dentro del recinto y obligando a una intervención urgente para evitar consecuencias mayores.

La pelea multitudinaria en La Purísima no solo desató el fuego. Ha reabierto el debate sobre la seguridad, la falta de medios y la gestión de un centro que arrastra denuncias desde hace años.

Pelea multitudinaria en La Purísima y fuego en el módulo 4

Según el parte interno de seguridad, el altercado entre varios menores acabó provocando un incendio en el módulo 4. La intervención conjunta de la Guardia Civil y del Servicio de Bomberos permitió sofocar las llamas y recuperar el control.

No se han reportado víctimas mortales ni heridos graves, pero el episodio ha sido descrito como de “riesgo grave” tanto para los menores como para los trabajadores.

La escena no fue menor. Un módulo en llamas dentro de un centro con alta ocupación y personal bajo mínimos.

Turnos bajo mínimos y sin protección

El turno nocturno estaba cubierto por tres vigilantes. En los turnos de mañana y tarde trabajan cuatro, aunque uno actúa como refuerzo temporal y deben mantenerse dos puestos fijos, lo que deja a un solo profesional para supervisar el resto del centro.

Los trabajadores denuncian que esa estructura limita gravemente su capacidad operativa cuando se producen alteraciones del orden. En conflictos multitudinarios, aseguran, “les superan ampliamente en número”.

A esto se suma otro elemento que enciende aún más la polémica: el servicio se presta sin material antidisturbios ni medios de protección adecuados, pese a tratarse de un entorno que califican como de “riesgo real de agresión”.

CGT habla de abandono y alerta sobre materiales no ignífugos

La Confederación General del Trabajo ha calificado lo ocurrido como un nuevo episodio de riesgo en La Purísima y denuncia una situación de abandono estructural.

Según el sindicato:

Colchones y materiales textiles no serían ignífugos.
Existirían puertas de emergencia bloqueadas.
La seguridad y la salud laboral serían “insostenibles”.

CGT recuerda que ya el 20 de noviembre remitió un escrito a Tragsatec, concesionaria de la gestión, alertando de carencias graves en las instalaciones. La empresa respondió a finales de enero apuntando a la necesidad de una reforma integral y atribuyendo la competencia a la Ciudad Autónoma de Melilla como responsable del edificio.

El incendio del módulo 4 vuelve a poner el foco sobre esa cadena de responsabilidades.

Un centro bajo presión constante

No es la primera vez que el centro de menores La Purísima protagoniza episodios de tensión. El año pasado se produjo un motín coincidiendo con el fin del Ramadán, cuando varios internos exigieron más dinero en concepto de ayudas.

Aquellos disturbios ya dejaron en evidencia la fragilidad del sistema de control interno. Lo ocurrido este sábado añade un elemento más delicado: el fuego dentro de un módulo residencial.

La combinación de conflictividad, sobrecarga y falta de medios es el cóctel que denuncian los trabajadores.

Riesgo para menores y empleados

En su comunicado, CGT subraya que “por fortuna” no hubo víctimas mortales. Pero advierte de que la repetición de incidentes aumenta la probabilidad de consecuencias irreversibles.

Tras la pelea multitudinaria en La Purísima y el incendio posterior, los vigilantes reclaman:

  • Refuerzo urgente de plantilla.
  • Dotación de medios de protección.
  • Evaluación real de riesgos laborales.
  • Adaptación de recursos a la conflictividad existente.

El debate ya no gira solo en torno al orden público. Se centra en la seguridad física dentro de un centro donde conviven menores y trabajadores en condiciones que algunos califican de límite.

Un incendio que reabre el debate político

Hace apenas semanas, Vox exigía el cierre del centro. Tras el incendio del módulo 4, el foco político vuelve a activarse en Melilla.

La Ciudad Autónoma, la empresa gestora y los sindicatos quedan ahora bajo presión pública. La pregunta que flota es evidente: ¿es sostenible el modelo actual sin una reforma profunda?

La pelea multitudinaria en La Purísima no ha dejado víctimas mortales, pero sí ha dejado una imagen potente. Un módulo ardiendo en pleno turno nocturno y vigilantes reclamando protección.

Cuando el fuego se apaga, queda el debate. Y esta vez parece más intenso que nunca.

Si quieres entender cómo otras crisis operativas han encendido alarmas en enclaves estratégicos, puedes leer nuestro análisis sobre La Legión ensaya el asalto total en Ceuta frente a Marruecos y activa su maniobra más sensible.

También abordamos recientemente despliegues que han generado tensión pública en Arde el módulo más conflictivo de La Purísima tras una pelea masiva y los vigilantes estallan por abandono total.

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