La reforma legal del Gobierno del PSOE permite descontar el tiempo cumplido en Francia: indignación entre las víctimas del terrorismo
Julen Atxurra Egurrola, alias ‘Pototo’, uno de los históricos dirigentes de ETA y ex número tres de la banda terrorista en 1996, ha abandonado la prisión de Zaballa (Álava) en libertad. El etarra, condenado a un total de 88 años de cárcel por múltiples delitos, ha cumplido el límite máximo efectivo de 30 años gracias a una reforma legislativa aprobada en noviembre de 2024 que permite computar el tiempo pasado en prisiones francesas.
‘Pototo’ fue detenido en julio de 1996 en Francia y cumplió allí varios años antes de ser extraditado a España. Como responsable del aparato logístico de ETA, ordenó personalmente el secuestro de José Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones de Burgos, ocurrido el 17 de enero de 1996. Ortega Lara permaneció 532 días encerrado en un estrecho zulo de apenas 3,5 metros cuadrados excavado bajo una nave industrial en Mondragón (Guipúzcoa).
Condiciones inhumanas
El cautiverio, uno de los más largos de la historia de ETA, se caracterizó por condiciones inhumanas: sin ventanas ni ventilación adecuada, con humedad constante, hongos y diarreas provocadas por el agua del río Deva. El secuestrado perdió 23 kilos, masa muscular y densidad ósea, y sufrió graves secuelas psicológicas como estrés postraumático, ansiedad y depresión. Fue liberado el 1 de julio de 1997 por la Guardia Civil en una brillante operación.
Además del secuestro de Ortega Lara, ‘Pototo’ estuvo vinculado a otros atentados, como el asesinato del secretario municipal Manuel Villaro, el del pescador Ignacio Montes o el frustrado contra el rey Juan Carlos I, y al secuestro del empresario Julio Iglesias Zamora. Ingresó en ETA en 1984 y ascendió rápidamente en la estructura de la organización.
Todo gracias al Ejecutivo de Sánchez
La salida de ‘Pototo’ se produce tras la modificación de la Ley Orgánica sobre reconocimiento de resoluciones penales en la UE, impulsada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que ha beneficiado ya a medio centenar de etarras al reducir sus condenas. La asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat, celebró la liberación calificándola de “preso político”, en línea con otras recientes semilibertades concedidas a exjefes como Txeroki o Anboto.
Por su parte, José Antonio Ortega Lara, quien tras su liberación militó en el PP y fue cofundador de VOX, expresó su rechazo en un comunicado: “Pototo ordenó mi tortura”. Asociaciones de víctimas como la AVT mostraron su profunda indignación y consideraron esta excarcelación un nuevo agravio a las miles de personas afectadas por el terrorismo etarra.
La liberación de ‘Pototo’ reabre el debate sobre la política penitenciaria con respecto a los condenados por delitos de sangre de ETA y genera malestar en amplios sectores de la sociedad española, especialmente en el País Vasco y entre los colectivos de víctimas.












