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PP y VOX prevén investir a Guardiola tras Semana Santa

Las negociaciones se reanudan de forma oficial y el partido de Abascal mantiene la presión: “Todo puede romperse” si no entran todas sus medidas

Después de semanas de parón motivado por las campañas electorales en Castilla y León y Aragón, PP y VOX han retomado formalmente las conversaciones en Extremadura con el objetivo de investir a María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura justo después de Semana Santa.

La candidata popular, que ganó las elecciones del 21 de diciembre con el 43% de los votos, pero sin mayoría absoluta, vio frustrada su primera investidura hace tres semanas cuando los 11 diputados de VOX votaron en contra. En aquel pleno, el portavoz de VOX, Óscar Fernández, reconoció públicamente los “esfuerzos” realizados por Guardiola para incorporar las exigencias programáticas de su partido. “Las cosas avanzaban en la buena dirección”, admitió Fernández, aunque el acuerdo no pudo cerrarse en plena campaña de otra comunidad.

Antes del 4 de mayo

Ahora, con el calendario electoral en pausa, las dos formaciones han decidido intensificar las reuniones. Fuentes de la negociación consultadas por ABC confirman que la investidura se celebraría en la primera quincena de abril, una vez finalizadas las vacaciones de Semana Santa. El plazo legal apremia: si no hay presidenta antes del 4 de mayo, Extremadura se vería abocada a nuevas elecciones.

Pese al optimismo del PP, en VOX se respira cautela y tensión. El partido de Santiago Abascal advierte que “todo puede romperse” si no se incorporan íntegramente todas sus medidas.

Chiringuitos, inmigración, seguridad…

Entre las principales demandas figuran rebajas fiscales, supresión de determinados organismos y organismos públicos considerados “innecesarios” y mayor peso en la política de inmigración y seguridad. El reparto de consejerías sigue siendo uno de los puntos más delicados y aún sin cerrar.

María Guardiola, por su parte, ha mantenido un perfil bajo durante estas semanas, limitándose a reiterar su disposición al diálogo y su voluntad de formar “un gobierno estable para Extremadura”. El acuerdo, si se materializa, permitiría desbloquear una región que lleva más de tres meses con un Ejecutivo en funciones y evitaría la repetición electoral que nadie desea.

Con este movimiento, PP y VOX demuestran que, pese a las fricciones puntuales, mantienen la voluntad de gobernar juntos en la comunidad donde suman más del 60% del voto. La pelota está ahora en el tejado de Vox, que debe decidir si sus exigencias se satisfacen lo suficiente para dar el sí definitivo a la investidura de Guardiola.

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