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Prisión para el narco de Burgos que guardaba en su garaje precursores para fabricar TNT y ‘la Madre de Satán’

En su bloque de vecinos, además de explosivos, almacenaba también 25 kg de speed que aseguró que eran para consumo propio

Guardaba alijos de droga y material para fabricar explosivos como ‘la Madre de Satán’ bajo un bloque de vecinos. La Audiencia Provincial de Burgos dictó sentencia el 27 de marzo de 2026 contra A.C.R., vecino de Burgos de 33 años, imponiéndole una pena total de 11 años de prisión y una multa de 600.000 euros.

La condena se desglosa en siete años de cárcel y la elevada multa por tráfico de drogas y cuatro años de prisión por un delito de depósito de explosivos o sustancias inflamables e incendiarias.

El tribunal consideró acreditado tanto el tráfico de drogas a gran escala como el depósito de explosivos en condiciones de alto riesgo para la población. Ordenó el decomiso y destrucción de todas las sustancias intervenidas, así como el pago de las costas procesales

25 kg de drogas variadas ‘para autoconsumo’

Los hechos se remontan a marzo de 2024. El acusado fue interceptado en la A-1, a la altura de Villalmanzo, cuando circulaba con un vehículo que ocultaba 6 kilos de speed (anfetamina) en un doble fondo.

Posteriormente, los registros en su domicilio y en una garaje ubicado en la plaza de San Bruno (barrio de Gamonal) permitieron intervenir más de 25 kilos de diversas drogas (anfetamina, cocaína, hachís, ketamina y cannabis), con un valor en el mercado superior a los 398.000 euros.

El narco reconoció que eran suyos los 25 kilos de speed que le imputó la Guardia Civil, pero aseguró que era para autoconsumo.

Tenía formación y precursores para fabricar TNT, termita y la ‘Madre de Satán’

En el mismo garaje, situado en un edificio de viviendas de ocho plantas en una zona densamente poblada, se halló un importante arsenal de precursores químicos sin ninguna medida de seguridad: ácido sulfúrico, perclorato potásico, pólvora, mechas, carcasas para pirotecnia y otras sustancias destinadas a fabricar explosivos de alta potencia, entre ellos TATP (conocido como la “Madre de Satán”), TNT y termita.

El acusado, que había trabajado anteriormente en una empresa del sector pirotécnico (aunque carecía de licencia en ese momento), alegó que los productos eran para fabricar “composiciones pirotécnicas de color” y fuegos artificiales artesanales.

Sin embargo, la sentencia señala que poseía manuales, fórmulas químicas detalladas, tablas de cantidades y un extenso conocimiento del manejo de estos materiales peligrosos. Además, en sus dispositivos se encontraron fotografías manejando pirotecnia, imágenes de los disturbios de Gamonal de 2014 y lo que parecía un pequeño laboratorio con plantas de marihuana.

La sentencia no es firme y puede recurrirse ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.

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