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Quiebra la mayor granja de insectos de Europa pese a 200 millones en ayudas públicas

La francesa Ÿnsect se hunde tras años de pérdidas millonarias mientras Tebrio avanza en Salamanca

La granja francesa Ÿnsect, que llegó a ser la gran referencia europea en la producción de proteína de insectos, ha entrado en liquidación judicial. El colapso de este ambicioso proyecto, que prometía revolucionar la alimentación animal al reducir la dependencia de la soja y la harina de pescado, deja en evidencia las dificultades de escalar este tipo de iniciativas a pesar del fuerte respaldo institucional y financiero.

Durante más de una década, la compañía atrajo a inversores internacionales y fondos vinculados a la economía verde. Captó más de 600 millones de dólares entre financiación pública y privada, de los cuales cerca de 200 millones de euros procedían de ayudas públicas.

Muchas pérdidas acumuladas

Sin embargo, los números nunca cuadraron. En su mejor año (2021), la facturación apenas alcanzó los 17,8 millones de euros, mientras que las pérdidas acumuladas superaban los 79 millones dos años después. El gran elefante blanco fue Ÿnfarm, su gigantesca planta en el norte de Francia, presentada como la mayor granja de insectos del mundo, que consumió cientos de millones sin lograr rentabilidad.

La empresa modificó repetidamente su estrategia, pasando de la acuicultura a piensos para animales, alimentación de mascotas e incluso consumo humano, pero la realidad económica se impuso: altos costes de producción, márgenes estrechos y la ausencia de un mercado consolidado capaz de absorber volúmenes industriales.

Granja de insectos de Salamanca

Mientras Ÿnsect se desploma, en España el proyecto salmantino Tebrio sigue adelante. Su megafactoría en el puerto seco de Peña Alta ya opera al 20% de su capacidad en una primera fase de 18.000 metros cuadrados. Considerada la mayor granja de gusanos del mundo, criará Tenebrio molitor (gusano de la harina) para producir proteínas y lípidos destinados a alimentación animal, biofertilizantes y otros usos industriales.

La empresa prevé generar 150 empleos directos y más de 1.300 indirectos, apostando por el aprovechamiento de residuos agrícolas y la sostenibilidad.

La quiebra de Ÿnsect sirve como advertencia sobre los límites de proyectos impulsados principalmente por subvenciones y expectativas. Como señaló el profesor Joe Haslam del IE Business School, “Europa financia ideas, pero fracasa sistemáticamente al industrializarlas”. Ahora, las miradas se centran en si iniciativas como la de Salamanca lograrán superar los desafíos que hundieron al gigante francés.

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