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¿Quién es Alexéi Navalni, el opositor a Putin envenenado y condenado a una cárcel del ártico?

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En el remoto centro penitenciario de máxima seguridad IK-3 en Kharp, en la apartada región de Yamalia-Nenetsia en Rusia, se extinguieron este viernes más de dos décadas de activismo y resistencia liderados por Alexéi Navalni. Este trágico suceso ocurre apenas un mes antes de las elecciones presidenciales.

Se trata del desenlace previsible de una tragedia desde que el régimen ruso detuvo al abogado en 2021. Cada vez que su equipo no podía establecer contacto con él, se temía lo peor, y con razón. Pocos creían que la “única figura opositora de peso” en Rusia lograría sobrevivir los 30 años de prisión impuestos por el régimen.

Hoy en día, Navalni queda inmortalizado como un mártir del régimen de Putin, reconocido a nivel internacional. Sus últimos meses de vida son un testimonio de la despiadada capacidad del aparato represivo ruso, que lamentablemente se expande a países cercanos a las fronteras norteamericanas, como Venezuela.

Presunta tentativa de asesinato con veneno

A pesar del cerco judicial, el discurso del poder en Rusia respecto a Navalni no fue proactivo hasta 2020. El Gobierno y su entorno optaban por ignorar públicamente a Navalni, promoviendo la imagen de un activista residual, conspiranoico y fascista, incluso cuando se presentó a las elecciones en 2018. Esta actitud persistió hasta que se vislumbraron las elecciones parlamentarias de 2021 en el año de la pandemia por COVID-19.

El poder intensificó su postura hacia el opositor, lo cual, paradójicamente, aumentó su popularidad. El punto álgido de la atención mediática llegó con el intento de asesinato contra Navalni mediante el veneno Novichok. Este ataque no fue el primero; En 2017 y 2019, Navalni denunció ataques con productos químicos que, en el primer caso, casi le dejaron sin vista en el ojo derecho.

El incidente con Novichok generó aún más repercusión. En el verano de 2020, mientras llevaba a cabo actividades de oposición y reportaba sobre las intensas protestas en Bielorrusia contra el Gobierno, Navalni experimentó un arrepentimiento y violento deterioro de la salud durante un vuelo de Tomsk a Moscú. El aterrizaje de emergencia y su posterior hospitalización revelaron que la única cosa consumida esa mañana por Navalni fue una taza de té, centrando todas las sospechas en ella.

En estado crítico, Navalni fue trasladado a Alemania en un vuelo privado organizado por una fundación internacional. En el hospital Charité de Berlín, recibió tratamiento, y los análisis médicos indicaron un envenenamiento con Novichok como la causa de su hospitalización. Hasta el día de hoy, la hipótesis principal señala al Gobierno de Putin como el responsable.

Una vez regresa a Rusia es desterrado a una prisión ártica


El retorno de Navalni a Rusia no fue bien recibido por las autoridades gubernamentales. Su vuelo de regreso fue redirigido por el Gobierno hacia un aeropuerto de Moscú, donde agentes de aduanas guardaban para detener al opositor.

La justicia rusa acusó a Navalni de violar las condiciones de su libertad condicional, establecidas tras una sentencia en 2014. A pesar de que este veredicto fue exitosamente impugnado por Navalni ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Rusia ignoró tal decisión y, a principios de 2021, condenó al opositor a prisión.

Desde entonces, la Justicia instrumentalizada rusa maniobró para acumular sentencias contra Navalni. En agosto de 2023, se añadieron 19 años a la condena inicial de 11 años que pesaba sobre el opositor. A pesar de las protestas de la comunidad internacional, Rusia persistió en su objetivo de sepultar a Navalni bajo condenas y alejarlo de la atención pública.

Recurriendo al antiguo recurso soviético, lo enviaron a una prisión en el Ártico. En diciembre de 2023, después de semanas de incertidumbre sobre su paradero, se confirmó que el régimen ruso trasladó a Navalni al centro penitenciario IK-3 en Kharp, en la helada región de Yamalia-Nenetsia.

El círculo íntimo del opositor apenas podía mantener contacto con él. Las últimas noticias de Alexéi Navalni eran optimistas. El hombre que desafió a Putin mostró buen humor en sus comparaciones ante el juez y bromeaba acerca de las gélidas temperaturas a las que estaba expuesto. A pesar del frío y las condenas, Putin logró silenciar a su único opositor.

¿Quién fue Navalni?


El nombre de Alexéi Navalni comenzó a ganar relevancia más allá de las fronteras rusas alrededor del año 2010. Previamente, el abogado ya había construido una carrera política de poco más de una década, durante la cual formó parte del partido liberal Yábloko, desempeñándose como responsable regional en Moscú antes de su salida.

El año 2011 marcó un hito en la trayectoria de Navalni. En medio de las elecciones en Rusia, las cuales estuvieron plagadas de sospechas de irregularidades, él denunció activamente dichas anomalías desde su blog y redes sociales. Fue en este momento cuando su faceta más activista y opositora cobró fuerza, fundando su propia organización anticorrupción y siendo arrestado por primera vez debido a su actividad política que señalaba al Gobierno de Putin como parte central del entramado de corrupción del Estado ruso.

En esos años, la revista Times lo llegó a comparar con “la Erin Brokovich rusa”, mientras que la BBC lo describió como “la única figura opositora de peso que ha surgido en Rusia”. Desde el fiscal general Yuri Chaika hasta el primer ministro Medvédev, ningún funcionario del régimen de Putin quedó exento de las acusaciones de Navalni. Un hombre enfrentándose al Estado.

A partir de entonces, la Justicia rusa se cernió constantemente sobre Navalni con el objetivo de condenarlo a prisión. En 2013, fue acusado de presunta malversación de fondos, resultando en una condena de cinco años de cárcel. Las sentencias y la persecución por parte de una Justicia instrumentalizada fueron continuamente denunciadas por la Unión Europea, Estados Unidos y diversas organizaciones internacionales.

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