VOX ha sido víctima sistemática de la violencia izquierdista en toda España, en un patrón que revela la hipocresía progre socialcomunista
En un nuevo episodio de intolerancia y violencia orquestada por la izquierda radical, colectivos abertzales han convocado movilizaciones contra un acto legítimo de VOX en el campus de la Universidad del País Vasco, poniendo en jaque la democracia y la libertad de expresión en España.
La Ertzaintza, alertada por el riesgo de enfrentamientos, ha pedido a VOX que reubique su carpa informativa donde la diputada catalana Julia Calvet planeaba denunciar las campañas de acoso de grupos como Ernai y Gazte Koordinadora Sozialista (GKS).
Este intento de boicot no es más que el último ejemplo de cómo la extrema izquierda, amparada por instituciones complacientes, busca silenciar a quienes defienden la unidad de España y los valores tradicionales.
La convocatoria del colectivo Euskal Herriko Ikasle Antolakunde Sozialista (IAS), ligado a ideologías comunistas, insta a concentrarse a apenas 50 metros de la carpa de VOX, acusando al partido de «criminalizar el antifascismo» mientras promueven ellos mismos el machismo, el españolismo y el racismo, según sus propios panfletos.
Pero la realidad es clara: estos grupos, herederos de un separatismo violento, utilizan la excusa del «antifascismo» para imponer su agenda totalitaria. El rectorado de la UPV, bajo Joxerra Bengoetxea, incluso planea cerrar instalaciones y suspender clases, facilitando así el terreno a los radicales que controlan el campus con pancartas y murales extremistas. Y la pregunta es evidente: ¿Dónde queda la neutralidad universitaria cuando se permite que un acto democrático sea amenazado de esta forma?
Santiago Abascal no se amedranta
VOX, liderado por Santiago Abascal, no se amedrenta. Pese a carecer de representación municipal en Vitoria, recientes sondeos les otorgan un concejal y acercan a un segundo, demostrando el creciente apoyo popular a sus propuestas de sentido común frente al caos independentista.
Este incidente recuerda los disturbios del 12 de octubre pasado en Vitoria, donde cientos de jóvenes abertzales, organizados como en una guerrilla urbana, atacaron a falangistas y a la Ertzaintza con piedras, botellas y bengalas, dejando heridos y detenidos.
La policía teme una repetición, especialmente tras el acoso sufrido por VOX en Rentería en febrero de 2025, que requirió un fuerte cordón de seguridad.
Esta no es una agresión aislada. VOX ha sido víctima sistemática de la violencia izquierdista en toda España, en un patrón que revela la hipocresía de quienes predican tolerancia mientras practican el odio.
Entre los numerosos ataques documentados, destacan:
- En carpas y mesas informativas: En octubre de 2025, dos mujeres atacaron una carpa de VOX en Molinos de Rey (Barcelona), intentando derribarla y la mesa con material del partido, en un acto de vandalismo puro que requirió intervención de los Mossos d’Esquadra. Similarmente, en abril de 2023, separatistas catalanes agredieron múltiples carpas durante la Diada de San Jorge, con insultos y agresiones físicas en varias localidades. Otro caso en octubre de 2025 en Premià de Mar vio amenazas verbales de un individuo magrebí contra una carpa, mientras que en Plaza de Cataluña (Barcelona), una joven arrojó kétchup a una afiliada y la derribó al suelo.
- En sedes del partido: Desde abril de 2023, VOX ha registrado al menos 49 ataques, incluyendo pintadas con «Gora ETA», amenazas y destrozos. En Tarragona, la sede provincial sufrió nueve incidentes entre 2023 y 2025, con lanzamientos de estiércol y pedradas que rompieron cristales. En Valencia, el 18 de mayo de 2023, aparecieron pintadas vandálicas, y en Castellón, en junio de 2024, rompieron cristales con huevos y pintura. Incluso en Vitoria, en septiembre de 2025, desconocidos escribieron «nazis» y lanzaron pintura roja contra la sede.
- En mítines y actos públicos: El mitin de Vallecas (Madrid) en abril de 2021 fue atacado con objetos por grupos de extrema izquierda, dispersados por la policía. En Bilbao, en mayo de 2019, apedrearon la sede con militantes dentro. Y en Sevilla, en octubre de 2025, intentaron boicotear una carpa informativa. Hasta 2020, VOX ya había contabilizado 181 convocatorias «antifascistas» contra ellos, 42 ataques a sedes y más de 100 denuncias por amenazas.
Estrategia para intimidar a VOX
Estos ataques no son casuales: forman parte de una estrategia para intimidar a VOX, el único partido que defiende sin complejos la soberanía nacional y rechaza el separatismo.
Mientras el Gobierno del Sanchismo y las autoridades locales miran para otro lado, VOX sigue adelante, representando a millones de españoles hartos de esta dictadura progre.












