El expresidente defiende la legalidad de la operación policial y califica de «falso» las acusaciones del extesorero
Mariano Rajoy, expresidente del Gobierno, ha declarado este jueves como testigo en el juicio por la ‘operación Kitchen’, negando de forma rotunda cualquier presión del PP sobre Luis Bárcenas y su familia.
El caso, que se celebra desde el 6 de abril y se extenderá hasta junio, investiga un supuesto operativo parapolicial en 2013 impulsado por el Ministerio del Interior para obtener información comprometedora del extesorero popular tras el escándalo de Gürtel.
Rajoy ha rechazado tajantemente las acusaciones de Bárcenas, quien esta semana afirmó haber grabado al líder ‘popular’ en su despacho de Génova destruyendo una hoja con la contabilidad de la caja B del partido, junto a un sobre con fondos remanentes.
«Absolutamente falso«, ha sentenciado el expresidente, insistiendo en que nunca recibió tal documentación ni participó en su destrucción. Además, ha aclarado que los alias «El Asturiano» o «El Barbas» usados en la trama se referían a él, pero que «él es Mariano Rajoy y cada uno le llama como quiere«.
Operación policial
El testigo ha enfatizado que no hubo «ninguna operación política, sino policial» para localizar el dinero de Bárcenas y sus testaferros, y que esta se ajustó plenamente a la legalidad.
Además, Rajoy ha asegurado no haberse interesado por su desarrollo, ni directamente ni a través de terceros, ya que presidentes, ministros o secretarios de Estado no intervienen en tales actuaciones. «No sabía que se estaba produciendo; me enteré después», ha zanjado.
Esta declaración revive viejos fantasmas del PP, como la supuesta caja B, en un contexto judicial que pone a prueba la credibilidad de las versiones contrapuestas entre exdirigentes.
Bárcenas, por su parte, ha admitido previamente haber intentado destruir audios relacionados con Rajoy, lo que añade complejidad al relato. El juicio continúa desentrañando si hubo abuso de recursos públicos para proteger al partido.












