La formación soberanista e identitaria defiende dar la «batalla cultural» en las aulas
El debate sobre la identidad nacional vuelve a situarse en el centro del sistema educativo británico. El partido soberanista Reform UK, liderado por Nigel Farage, ha presentado una propuesta educativa que busca implantar un currículo patriótico en las escuelas del Reino Unido, con un mayor protagonismo de la historia nacional en las aulas.
Una propuesta educativa basada en la identidad británica
Coincidiendo con la celebración del día de San Jorge, Reform UK ha dado a conocer un plan que combina medidas simbólicas y cambios estructurales en el sistema educativo. Entre las propuestas destaca la obligación de que los centros escolares exhiban la bandera británica y un retrato del rey Carlos III en espacios visibles.
El objetivo, según el partido, es reforzar el sentimiento de pertenencia y la identidad nacional entre los estudiantes desde edades tempranas.
Más peso para la historia del Reino Unido en las aulas
El eje central de la reforma se encuentra en el contenido académico. La formación propone que al menos el 60% del temario de Historia se dedique a la historia del Reino Unido, con especial énfasis en acontecimientos clave como la Carta Magna, la Guerra Civil inglesa o la Revolución Industrial.
Además, los exámenes oficiales priorizarían estos contenidos, con la intención de reforzar una visión educativa que, según Reform UK, permita a los alumnos comprender “el privilegio de ser británicos”.
Críticas al enfoque educativo actual
La iniciativa surge en un contexto de creciente debate político sobre el enfoque de la educación en el país. Sectores conservadores acusan al sistema educativo de centrarse en exceso en temas como el colonialismo o las injusticias históricas, lo que, a su juicio, transmite una visión negativa de la historia nacional.
Para Reform UK, esta tendencia contribuye a una pérdida de arraigo cultural y de identidad entre los jóvenes.
Suella Braverman defiende una aplicación rápida de la reforma
La diputada Suella Braverman ha respaldado la propuesta, asegurando que estas medidas podrían implementarse en los primeros 100 días de gobierno de su formación. Según Braverman, el objetivo es “reconectar la educación con la identidad nacional británica”.
Reacción del Gobierno laborista
Desde el Ejecutivo actual, el primer ministro Keir Starmer ha criticado duramente la iniciativa. Starmer ha calificado la propuesta como un ejemplo de “patriotismo superficial” y ha acusado a Reform UK de utilizar los símbolos nacionales con fines políticos.












