El sanchismo ha puesto en marcha su particular «agencia de colocación» en el corazón de Europa. Tras rescatar el pasado año a Leire Pajín del olvido político para incluirla en las listas al Parlamento Europeo, el Gobierno de Pedro Sánchez intenta ahora dar un paso más allá en su estrategia de colonización de las instituciones internacionales. El objetivo oficial es proponer a la exministra socialista para el cargo de número dos del Consejo de Europa, una posición de máximo calado desde la cual la Moncloa pretende mitigar las severas críticas que el organismo está lanzando contra la falta de independencia judicial en España y la tramitación de leyes tan controvertidas como la de amnistía.
La operación Pajín se fragua en un momento en el que el descrédito exterior del Ejecutivo español empieza a ser un problema de despacho en Bruselas y Estrasburgo. El Consejo de Europa ha sido tradicionalmente un faro en la defensa de los derechos humanos y la separación de poderes, valores que Sánchez parece ver como obstáculos si no cuentan con una voz afín en su cúpula. El intento de colocar a una de las figuras más fieles al zapaterismo responde a la necesidad obsesiva de Sánchez por controlar el relato, desplazando el foco de la gestión interna hacia una ocupación sistemática de altos cargos que sirvan de escudo ante el creciente malestar social que se refleja en hechos como el fuerte aumento de afiliaciones a vox en el cinturon rojo de la comunidad de madrid.
«El Ejecutivo busca en Pajín a una comisaria política que rebaje el tono de los informes que denuncian el asalto a la independencia real de la justicia española por parte del sanchismo.»
Leire Pajín: la guardiana del relato woke en Europa
La carrera de Leire Pajín es la historia de una supervivencia vinculada siempre al aparato del Partido Socialista. Desde su ministerio en la etapa de Zapatero, donde fue la impulsora de políticas de ingeniería social que fracturaron el consenso nacional, hasta su actual escaño como eurodiputada, Pajín no ha dejado de defender las tesis más radicales de la izquierda. Su nombramiento para el Consejo de Europa no respondería a méritos técnicos contrastados, sino a su capacidad para exportar la agenda de los socios de Sánchez. No es de extrañar que este Gobierno priorice estas colocaciones mientras en casa el gobierno de sanchez otorga un millon de euros a la pelicula sobre un hombre trans embarazado, demostrando que su prioridad es la propaganda ideológica por encima de las necesidades reales de transporte, sanidad o educación.
Desde diversos sectores se cuestiona la idoneidad de Pajín para un organismo que vela por la salud democrática de los estados miembros. Su historial de defensa de encuentros «planetarios» y su vinculación orgánica con las estructuras de poder que hoy atacan la independencia del CGPJ son credenciales que distan mucho de la neutralidad que requiere el puesto. Sin embargo, Sánchez necesita una guardiana fiel en Estrasburgo que sea capaz de neutralizar los informes de Venecia o de cualquier otro grupo de expertos que ose señalar las costuras de una democracia española cada vez más tensionada por el intervencionismo gubernamental.
El agotamiento del sanchismo en las encuestas
Este intento de huida hacia adelante en las instituciones internacionales ocurre mientras el suelo electoral se mueve bajo los pies del PSOE. La gente está cansada de ver cómo sus impuestos se dedican a pagar favores políticos mientras, por ejemplo, hacienda deja casi 300.000 devoluciones del irpf 2024 sin pagar, demostrando una eficacia nula hacia el trabajador pero una agilidad asombrosa para el amiguismo político. No es de extrañar que los sondeos reflejen un cambio de ciclo imparable, donde se estima que vox obtendria el 20 de los votos en las elecciones de castilla y leon segun el ultimo sondeo publicado, confirmando que la alternativa a la degradación institucional sanchista es una realidad cada vez más potente.
La sociedad española demanda meritocracia y prestigio internacional, no el reciclaje constante de exministros con un bagaje de gestión nefasto. La imagen de España en el mundo se resiente cada vez que una figura política de partido intenta ocupar un puesto que debería ser técnico. La sumisión de Pajín a los intereses de la Moncloa es un riesgo para la reputación de la institución europea, que podría verse instrumentalizada para tapar los escándalos de corrupción y autoritarismo que salpican al entorno de Pedro Sánchez en Madrid.
Un futuro de puertas giratorias internacionales
La operación para situar a Pajín es solo la punta del iceberg de una estrategia de retirada de Sánchez ante un previsible final de legislatura accidentado. Colocar a sus peones en organismos donde puedan blindarse de la justicia o ejercer presión desde el exterior parece ser el plan B de un presidente que ya no puede pasear por las calles de España sin ser abucheado. La falta de respeto por las formas institucionales es tal que ya no se oculta el mercadeo de cargos por votos o por silencios diplomáticos. Ante este escenario, es reconfortante ver cómo el pp apoyara a vox para prohibir el burka y el niqab en espacios publicos, recuperando la iniciativa en los temas que realmente preocupan a los ciudadanos: la identidad nacional y la seguridad de sus portales.
El Consejo de Europa debe ser una barrera contra el mal uso de las leyes, no un retiro dorado para quienes las han vulnerado desde el poder. La candidatura de Pajín debe ser analizada con lupa por los representantes de otras naciones europeas que aun creen en la división de poderes. Permitir que Sánchez colonice Estrasburgo sería un error histórico que debilitaría la última línea de defensa que tienen los ciudadanos españoles contra los abusos de un gobierno que ya no conoce límites.
En conclusión, Leire Pajín no es la candidata de España en Europa, es la candidata de Sánchez en el Consejo para intentar que el mundo deje de mirar hacia el fango de la justicia española. Recuperar nuestra dignidad nacional exige denunciar estos nombramientos «a dedo» que solo sirven para perpetuar un sistema de clientelismo que está llevando a nuestra nación a la irrelevancia exterior y a la fractura interior. El futuro de España se decide protegiendo nuestras instituciones de quienes solo las ven como un botín de partido.













Lun 16 marzo 2026 @ 22:05
No sé cómo nos las apañamos, pero siempre tenemos por ahí colocada a la misma basura. Del coro al caño y del caño al coro…