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Sanidad confirma que 35.000 personas vacunadas contra la Covid-19 murieron por el coronavirus

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Además, la Comisión Europea ha reconocido el fallecimiento “espontáneo” de 12.000 personas hasta el pasado septiembre de 2023 tras recibir la vacuna

Las vacunas ni evitaron los contagios, como se prometía, luego tampoco las hospitalizaciones, como también se decía, ni los ingresos en la UCI, como se aseguraba al cien por cien, ni mucho menos los fallecimientos.

La realidad, a la vista de las cifras aportadas por el Gobierno, ha sido otra muy diferente. Si además a eso sumamos por los cientos de miles de fallecidos directamente tras la inoculación de la vacuna (especialmente la de Moderna y AstraZeneca) o los que siguen sufriendo dolorosos efectos secundarios.

Sanidad confirma que la cifra de personas fallecidas por Covid-19 con vacunación incompleta, es decir, una sola dosis, fueron de 3.319. Las fallecidas con la pauta completa fueron 31.967. 

Los datos, obtenidos por la asociación Liberum de la Dirección General de Salud Pública, reflejan que, desde el inicio de la pandemia hasta el 28 de junio de 2023, la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica registró casi 14 millones de casos diagnosticados de covid-19. El estado de vacunación de estos fue el siguiente: no vacunados (5.595.653 casos), vacunados incompletos (644.923 casos), vacunados completos (6.900.233 casos). Y no consta estado de vacunación (774.002 casos).

Muchísimos contagios entre vacunados

En total, 7,5 millones de casos se diagnosticaron en personas vacunadas; “evitar el contagio era uno de los principales argumentos de imposición de las vacunas” y “principal argumento de ataque a quienes no se vacunaban”, han denunciado desde la asociación. Pese a ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó recientemente que las vacunas han reducido las muertes ocasionadas por la pandemia en al menos un 57% y han salvado más de 1,4 millones de vidas en Europa.

Liberum recuerda que, desde finales de 2020 hasta el 2023, “las autoridades sanitarias insistían en los medios de comunicación que las vacunas protegían de la infección (en un 95% la de Pfizer, y en un 100% la de Moderna) y que, en el remoto caso de que una persona vacunada se infectase en modo alguno, sería ingresada en un centro hospitalario y, por supuesto, no entraría en UCI ni fallecería de covid-19”.

Sanidad justifica estos datos de contagios entre la población vacunada argumentando que desde mayo de 2022, “el 85% de la población diana estaba vacunada [y que por eso] los nuevos casos diagnosticados fueran vacunados, en vez de no vacunados”.

La vacuna no frenó los contagios

Desde Liberum sostienen que a partir de esa fecha hubo más infectados de Covid-19 por una razón: “había mucha población vacunada“. En su opinión este argumento no es válido porque lo que “vendieron” las autoridades sanitarias “era justamente lo contrario: que la vacunación frenaría los contagios”.

Desde el Ministerio de Sanidad se sigue señalando que la diferencia en la gravedad entre los vacunados frente a los no vacunados “ha sido evidente, siendo la enfermedad más grave en los casos no vacunados”.

Según los informes de Sanidad, hospitalizaron de forma global un 5,6% de los casos no vacunados frente a un 3,3% de los casos con vacunación completa; ingresaron en UCI un 0,6% de los casos diagnosticados no vacunados frente a un 0,16% de los casos vacunados; y fallecieron el 0,9% de los casos no vacunados frente al 0,5% de los casos con vacunación completa.

Los 500 fallecidos por Moderna

Pero, lo cierto, es que el Ministerio de Sanidad confirmó hasta diciembre de 2022 cerca de 85.000 afectados por la inoculación y 500 fallecidos. Y la Agencia del Medicamento y Productos Sanitarios Española (AEMPS) acreditó, por primera vez y muy recientemente, la conexión causal entre la inyección de la vacuna Spikevax-Covid 19 de Moderna y la grave miocarditis.

Además, y como publicamos en LA BANDERA, una mujer alemana de 33 años que sufrió una trombosis tras la vacuna de la Covid-10 ha denunciado a AstraZeneca por los daños ocasionados. El tribunal ha admitido la demanda y ha obligado a la compañía farmacéutica a hacer pública toda la información que posea sobre este y otros efectos secundarios de la vacuna.

12.000 fallecimientos espontáneos

Por otro lado, recientemente, la Comisión Europea reconoció el fallecimiento “espontáneo” de 11.977 personas hasta el pasado 30 de septiembre de 2023 tras recibir la vacuna contra la Covid-19.

La información, revelada en una carta firmada por la comisaria de Sanidad, Stella Kyriakides, se basa en cifras recogidas por EudraVigilance, una base de datos de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) que recopila “presuntos” efectos secundarios de medicamentos reportados por pacientes y profesionales sanitarios.

Todo estos datos que van saliendo a la luz gracias a las demandas y peticiones de particulares afectados o de asociaciones implicadas en la defensa de los derechos y libertades, nos recuerdan la cantidad de insultos soeces emitidos sin pudor en los grandes medios de comunicación de España en plena pandemia y confinamiento dirigidos a los que no se habían vacunado aún o no quería hacerlo.

Juan del Val, Risto Mejide y Anabel Alonso

Es el caso del polémico escritor y colaborador de ‘El Hormiguero’, Juan del Val. Llegó a decir que todos los españoles se tenían que vacunar y “no vacunarse es síntoma de estupidez”. De no hacerlo, pidió a las autoridades, “que no puedan ir a ninguna parte porque “estáis provocando muertes, un desastre económico…”.

En ‘Todo es mentira’, Risto Mejide, aseguró que había que poner una pegatina para marcar a los no vacunados. Y que las medidas que se iban a implantar como el pasaporte sanitario iba a convertir “a los no vacunados prácticamente en apestadosque a mí me parece bien”. 

La payasa Anabel Alonso llegó a decir que “los vacunados tenemos que tener unas prerrogativas” y pedía para los que no se vacunen que “no tengan libertad de movimiento o no se les permita hacer ciertas cosas”.

Isabel San Sebastián, Enjuanes, Cristina Pardo y el payaso Quequé

La periodista Isabel San Sebastián recordaba en esos momentos que “yo bloqueo antivacunas a mansalva. Porque además es que se supone que oponerse activamente a la vacunación es un ejercicio de libertad, no, hombre, no, es un ejercicio de irresponsabilidad, eso no es libertad”.

El virólogo socialcomunista Luis Enjuanes afirmó sin pudor alguno que la Seguridad Social no debería atender a los no vacunados… Es el mismo que dijo poco después que Vox favorece cosas en España que deberían estar prohibidas como la caza o los toros.

“Evita el hospital, evita la UCI, evita la muerte. Se ve clarísimo”. Pero no fue ni mucho menos tan claro. Eso dijo la presentadora Más vale tarde, de La Sexta, Cristina Pardo, en ‘El Hormiguero’.

Polémicas fueron las palabras del payaso Quequé de la cadena Ser: “hay un puñado de idiotas entre nosotros. Y la pregunta es: con esta gente, que está favoreciendo la sexta ola, ¿qué hacemos? El primer impulso, lógicamente, sería mirarles a los ojos y decirles: deja de decir tontás y vete a vacunarte, José Ángel, que eres tontísimo. Ya nos preocupamos los demás de que no te mueras por ser gilipollas”.

Lo de Federico Jiménez Losantos

Federico Jiménez Losantos no se quedó corto y no dejó de insultar a los que querían ejercer su derecho de no vacunarse. “Es la gentuza que está contra las vacunas, imbéciles, cenutrios de extrema imbecilidad, siniestros…

El populista socialcomunista expresidente de Cantabria, mientras se saltaba el confinamiento y las medidas de distanciamiento social, decía que había que vacunar a todo el mundo, sí o sí. “Por lo civil o por lo militar”.

Todo esta presión se ejercía desde los grandes medios para justificar las medidas Covid anticonstitucionales y sobre todo el pasaporte Covid, que no era otra cosa que asfixiar a los no vacunados.

Pasaporte para “hacer la vida imposible”

Lo dijo el socialista Miguel Sebastián en La Sexta. “Yo creo que la idea del pasaporte Covid es hacerle la vida imposible a los que no se quieren vacunar. De eso es de lo que se trata, o sea que puedan ir al parque y al supermercado y poco más, como cuando estábamos confinados, ¿no? Que no puedan ir a los gimnasios, ni a los restaurantes, ni a los conciertos, ni al fútbol, ni viajar en avión. Ese es el objetivo del pasaporte Covid: hacerles la vida imposible”.

Sin embargo, ahora se ha demostrado, con datos oficiales, que los vacunados también se contagiaban y contagiaban, también ingresaban en hospitales, en la UCI, y también morían…

Mientras, los que no querían vacunarse fueron tratados como auténticos apestados, como antihéroes de España, que ni tan siquiera eran solidarios con el drama al no querer aplaudir al ritmo de Resistiré desde sus balcones o purgatorios pandémicos a las ocho de la tarde en punto.

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